Unos 47 millones de italianos, entre hoy y mañana a decidir en referéndum la aprobación o no de la ley aprobada por el antiguo Gobierno de Berlusconi y que introduciría una radical reforma de la segunda parte de la Constitución, con el cambio de 54 de sus 139 artículos.
La reforma se basa en una introducción del federalismo en el país, con la concesión a las regiones de competencias en materia de seguridad (policías locales), educación y sanidad. Pero además cambia el funcionamiento del Parlamento, con la creación de un Senado regional, y da mayor poder al presidente del Gobierno, disminuyendo las competencias del jefe del Estado.
La reforma, fuertemente ansiada por los separatistas de la Liga Norte, es apoyada por la coalición de centro derecha que pide que los electores voten sí a la aprobación de la ley que modernizaría el Estado, mientras que la ahora mayoría gubernamental de centro izquierda la considera un “caos” a la vez que un peligro para el funcionamiento de las instituciones.
Al referéndum se ha llegado debido a que, como cualquier reforma constitucional, para ser aprobada definitivamente tiene que recibir el apoyo de al menos dos tercios del Parlamento, algo que no ocurrió. De esta manera, la palabra pasa a los italianos, que lo decidirán en consulta popular.