Ni debajo de las piedras encuentran los empresarios hosteleros del Camp de Morvedre camareros cualificados y con experiencia para reforzar sus plantillas en la campaña de verano.
Hay una oferta limitada y la que existe no cumple las expectativas del sector ‘‘ni de lejos’’ como apuntan las empresas de la zona.
Se calcula que durante los meses de julio y agosto se necesitarán 200 camareros para colmar las necesidades de los propietarios de negocios hoteleros en la comarca.
Para el presidente de la Asociación de Restaurantes del Camp de Morvedre, Luis Roche, el problema se repite cada año pero la situación se agudiza cada vez más.
‘‘La mayoría de los restaurantes trabaja durante todo el año pero sí que es cierto que el refuerzo de plantilla será generalizado. La situación en materia de personal está fatal y los criterios de contratación se van reduciendo cada vez más porque no hay gente’’, explica.
La mano de obra nacional se ha reducido drásticamente, así que numerosos profesionales del sector optan por contratar a extranjeros, ‘‘fundamentalmente de Europa del Este, que son los que tienen su situación regularizada. Pero el problema es la falta de experiencia’’.
Chiringuitos de playa
El número de restaurantes ‘‘está bajando porque es un negocio muy complicado para mantenerlo durante todo el año. La cifra de bares y de chiringuitos sí que ha ido en aumento, porque en realidad es lo que más demanda el turistas. Tapas, playa y sol. El gasto de los visitantes es cada vez menor’’.
Además del problema de la estacionalidad al que se enfrentan los hosteleros se suma la escasa cualificación. ‘‘Al final tenemos que contratar personal porque no hay nada más pero la mayoría no sabe ni coger un plato. Tienes que empezar de cero y cuando han aprendido la campaña ha terminado’’.
Otro factor es que la temporada de vacaciones cada vez es más corta. Antes la campaña comenzaba a mediados del mes de junio, ‘‘cuando los niños acababan las clases. Ahora la temporada vacacional se acorta mucho y se condensa entre julio a agosto y en muchos casos hablamos de quince días o una semana’’.
Los precios de alquiler de apartamentos en un municipio costero como es Canet suponen un dispendio importante para muchas familias. Por ello, las salidas a restaurantes se reducen considerablemente.