Ontiveros: “Estamos lejos de jugar en la liga de campeones”
espejismos El catedrático de Economía advierte de que no hay motivo para la complacencia porque a la economía española, demasiado centrada en la construcción, le queda mucho para ser competitiva
espejismos El catedrático de Economía advierte de que no hay motivo para la complacencia porque a la economía española, demasiado centrada en la construcción, le queda mucho para ser competitiva
redacción
valencia
El catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid Emilio Ontiveros Baeza asegura que, contra lo que algunos piensan, a la economía española “le queda mucho para estar en la liga de campeones de la competitividad”.
El desarrollo que ha experimentado la economía nacional en los últimos años, con altos índices de crecimiento y fuerte generación de empleo ha proyectado a la visión de muchos un espejismo de prosperidad. Algunas voces experimentadas tratan de serenar los ánimos y rebajar la euforia por injustificada y advierten de los riesgos con los que se tendrá que enfrentar la economía española a corto y medio plazo.
Una de estas voces autorizadas que señalan esos peligros y las medidas precisas para conjurarlos es la de Emilio Ontiveros que mañana volverá a plantear en Valencia la estrategia que considera más adecuada para encarar el futuro. Ontiveros ofrecerá una conferencia en el centro tecnológico Ainia y debatirá en una mesa redonda sobre el mercado global con el presidente de la CEV, José Vicente González, el subdirector de estrategia y gestión de Anecoop, Juan Mir, y el presidente de Ainia, Damián Frontera.
Ontiveros sostiene que las economías más prósperas son las más intensivas en conocimiento, las de mayor presencia en innovación, en tecnologías de información, en dotación humana cualificada. “Esa es la liga de los crecimientos sostenidos de la renta por habitante y en esa liga nosotros no estamos”, se lamenta. El indicador que los economistas consideran más expresivo del bienestar de una sociedad pone en cabeza a los países nórdicos o a Estados Unidos y deja muy atrás a España. “Tenemos una economía grande, de peso, pero su intensidad en conocimiento es muy baja”, explica.
“Dedicamos muchos esfuerzos a la construcción, invertimos en ella tan intensamente recursos que hemos olvidado que sin conocimiento cualquier actividad es pan para hoy y hambre para mañana”, señala.
Ontiveros se muestra muy crítico con la pasividad con la que algunas administraciones contemplan el problema: “El mundo estaba dando un salto sin precedentes y nosotros estábamos alborozados en la orgía de la construcción”.
Entre el abanico de posibilidades que expondrá en su conferencia de mañana, algunos puntos clave: “Hay que aprovechar más el potencial de las universidades como incubadoras de empresas, se deben trasladar incentivos fiscales a actividades no huérfanas de investigación e innovación y además hay que eliminar obstáculos administrativos, no puede ser que crear una empresa suponga 15 trámites y 41 días”.
Advierte que el reto exige una reacción inmediata porque otros también lo están haciendo: “La tercera revolución es permeable y barata, al alcance incluso de países subdesarrollados”.