“La experiencia fue muy buena, trabajar en el extranjero y además en algo relacionado con la carrera que estudias me sirvió para ampliar el currículum y perfeccionar el inglés”. Estas son las palabras de un estudiante valenciano de Administración y Dirección de Empresas (ADE), que estuvo varios meses trabajando en Londres, gracias al programa comunitario Leonardo Da Vinci.
Su caso es atípico. Como cualquier interesado en acogerse al programa Leonardo, acudió a la Fundación Universidad-Empresa (ADEIT) de la Universidad de Valencia. Sin embargo le comunicaron que el plazo para presentar solicitudes ya había concluido. Fue entonces cuando, por medio de un amigo, se enteró de la existencia de una agencia de trabajo temporal (ETT) llamada Eurolingüa, que por una pequeña cantidad, te proporciona prácticas en empresas extranjeras. “Con las prácticas acordadas acudí de nuevo a la ADEIT y tuve suerte porque me proporcionaron una bolsa económica de 1.200 euros”, comenta.
En Londres trabajó en una casa de subastas, “concretamente en el departamento financiero de contabilidad y pagos. El ambiente era muy bueno, con gente de diversas nacionalidades. Además la empresa por cuenta propia nos pagaba 40 libras a la semana”.
Otras personas no han tenido tanta suerte y les ha sido imposible acceder a una beca de estas características. Es el caso de Vicente Taroncher, licenciado en ADE por la Universitat de València. Al acabar la carrera, hace ya varios años, acudió a ADEIT para solicitar la beca Leonardo. “Pensé que era una buena oportunidad de tener más posibilidades de inserción en el mercado laboral. Muchas empresas de aquí valoran en sus procesos de selección el hecho de haber trabajado fuera”, señala. Presentó toda la documentación necesaria, tenía un buen expediente y ya se había acogido anteriormente a otras becas de movilidad, como la Erasmus, pero no tuvo suerte. “Estuve cinco meses pendiente, pero nunca me llamaron. Conozco a mucha gente que la ha solicitado pero a ninguna se la han concedido”, concluye.