Qué significa independencia cuando habla usted desde la CEV?
–Creemos que tenemos que hablar con todos, con el partido de la oposición, con el que gobierna... La independencia significa poder estar de acuerdo, y no tener que estar de acuerdo.
–En el camino de la independencia, ustedes abogan por conseguir fondos a través de patrocinios. ¿Van a hacer una patronal patrocinada?
–No. Vamos a una patronal que como es lógico tiene que vivir y va a utilizar sus medios en su propio beneficio. Vamos a ofrecer a algunas empresas nuestros servicios. A ellos les vendrá bien, y a nosotros también. Es lo más normal. Tenemos un edificio emblemático, una serie de conocimientos y una capacidad de organización que es importante...
–¿Puede adelantar alguna empresa que vaya a entrar en este tipo de patrocinios?
–Hay incluso ya dos preacuerdos verbales.
–¿Con quién?
–Estoy acostumbrado a comunicar los acuerdos cuando se firman.
–¿Empresas valencianas importantes y socias de la CEV?
–Sí.
–Aparte de los patrocinios, los convenios con la administración van a seguir teniendo un peso importante en las cuentas de la CEV. ¿Cómo se conjuga eso con la independencia?
–La independencia, lo primero, hay que creérsela. El sentimiento de independencia, muchas veces, no viene de quien te la podría limitar, sino de los límites que tu mismo te pones.
–Pero está todo subordinado a su plan financiero.
–El plan que hemos presentado se va a cumplir. Y eso va a permitir otra forma de pensar. En cuanto tengamos claro los préstamos, y va a ser en las próximas semanas, y hayamos recogido de las federaciones parte del dinero que necesitamos... En ese momento se abre un nuevo escenario por delante.
–¿Van a tener que pedir más derramas a sus socios para hacer frente a la deuda?
–No. Espero no encontrarme con ninguna sorpresa más. Yo creo que con lo ahora aprobado cumplimos de una forma más que razonable nuestras obligaciones.
–¿Qué papel juega en el futuro de la Confederación el dinero que tienen depositado en la fundación de la operación de lease back del edificio de Músico Peydró?
–Tenemos que usar todos los medios de la Confederación para lo que estamos: servir a las empresas. Y si tenemos medios económicos en una fundación que está también para dar servicio a las empresas...
–Pero eso, ¿cómo se materializa?
–Esa fundación tendrá que hacer cosas que cuestan dinero que tengan que ver con su objetivo fundacional y que sean útiles a la organización y a los asociados.
–¿Qué hay de su propuesta de financiación mixta pública y privada para las organizaciones como la CEV?
–Dije aquí hace un año que haría una propuesta para discutirla al final de este mandato. Marqué ese plazo porque se trata de un problema muy complicado que va a suponer mucho trabajo. La idea original es lograr una aportación pública objetiva a la financiación de las organizaciones. Una financiación que no dependa de criterios políticos del gobierno de turno. No se todavía como se hace. Ni siquiera si puede ser en un marco autonómico, o tiene que ser de ámbito nacional. Es un trabajo por desarrollar en la comisión económica.
–Dijo este jueves que ha ocupado el 50% de su tiempo en la CEV a resolver el tema de la formación. Una vez superado, ¿a que se va a dedicar ahora?
–A trabajar en cuestiones que consideramos importantes. Las comisiones siguen su labor y ahora vamos a tomar posición en cuestiones que a nuestro entender son clave. Por ejemplo, en el tema de las infraestructuras intangibles. Son tan importantes como las físicas. Estoy hablando de formación profesional, universitaria, de la experiencia de conocimiento y su puesta en valor en las empresas. Ahí hay que trabajar.
–¿Y cómo lo van a hacer?
–Haciendo estudios serios, publicándolos e intentando convencer a los agentes sociales de que ese camino, el de mejorar estas infraestructuras, es el correcto, porque la formación está un tanto abandonada. Y trasladar las conclusiones a las empresas, porque tienen que mojarse...
–Ese va a ser su trabajo más importante ahora.
–Bueno, y el día a día. Porque en ese día a día se está produciendo un fenómeno de bola de nieve con las comisiones de trabajo. Se pusieron en marcha y ya empiezan a dar sus resultados y empiezan a reclamar atención para canalizar la labor que quieren realizar. Están trabajando mucho y, claro, están generando mucho trabajo.
–¿Hay alguna conclusión de alguna comisión que recuerde y le parezca especialmente llamativa?
–Tengo sobre la mesa de mi despacho una propuesta. La de crear un directorio tecnológico de la Comunidad Valenciana. Para que cuando cualquier empresa tiene un problema, mediante el directorio sepa que departamento de que Universidad le puede asistir, que empresas trabajan en eso, que instituto tecnológico le puede ayudar....
–¿Eso no existe en la actualidad?
–No. Hay muchísimas cosas por hacer. Cuando los jóvenes dicen que no se puede hace nada, yo siempre les contesto que está todo por hacer.
–¿Cuál es el problema común a todas las empresas valencianas?
–La formación va a ser el problema más grave porque la Comunidad tiene que producir cosas de mayor valor añadido y para ello hace falta personal preparado.
–¿Un asunto difícil de solucionar?
–Tenemos un campo de trabajo. Tenemos que hacer algo con la formación profesional, pero no podemos hacerlo los empresarios solos. En España hay que dignificar esa formación. Tenemos que conseguir que un padre hable con normalidad de que su hijo estudia formación profesional. Se trata de una formación que esta desprestigiada y tenemos que lograr que no lo esté. Hay que atraer jóvenes a esta formación, que es en la que más retraso llevamos, por ejemplo, con los países de la ampliación.
–¿Qué opina usted sobre el modelo de urbanismo valenciano?
–Creo que tampoco nos tenemos que flagelar con este asunto. La construcción está funcionando muy bien, y ojalá lo siga haciendo. Pero el modelo de urbanismo necesita alguna corrección, aligerar esa excesiva presión que hay de la demanda sobre el suelo...
–¿Eso cómo se hace?
–Es muy complicado, porque la demanda está ahí. Y mientras esté ahí se va a buscar una solución para atenderla. Pero habrá que ordenar el tema urbanístico de alguna manera. Al mismo tiempo que no conviene hacer discurso tan catastrofista como se hace habitualmente, Es cierto que ha habido excesos urbanísticos en algunos sitios, pero no todos son unos piratas, ni muchísimo menos. Y hay leyes. Cúmplanse. Y si las leyes no son buenas o suficientes, cámbiense. Pero debemos estar generando permanentemente sospechas sobre una actividad económica. A veces parece que todo es ilegal o depredador. No es verdad.
–¿Por qué la Comunitat no tiene las infraestructuras que merece?
–Porque parece que siempre hemos estado a la cola...
–¿Hemos estado o nos hemos puesto?
–Alguna responsabilidad tenemos, que duda cabe. Pero nosotros no decidimos que se haga el AVE a Valladolid y no a Valencia. Ni que el AVE Madrid-Barcelona pase por Zaragoza y no por Valencia. Lo deciden otros. Que nosotros quizá no hemos defendido nuestros intereses con suficiente coherencia y suficiente fuerza. Es posible. Los valencianos tenemos culpa, quizá la de ser demasiado buenos chicos.
–¿Va a llamar a la protesta?
–Llamo a la reivindicación firme y seria. Sin demagogia. Por poner un ejemplo simple, el ferrocarril Valencia Zaragoza está en las mismas condiciones que lo recuerdo yo en los años 50. Diez horas de viaje. ¿Cómo se puede entender?
–En definitiva, la Comunitat necesita aumentar su poder de presión en Madrid y en Bruselas.
–Sin duda.
–Pero ¿quién y cómo?
–En Madrid, la Generalitat, los empresarios y toda la sociedad en su conjunto. Pero lo tenemos que hacer coordinadamente. Me imagino que cada ministro tiene una cola de personas en el pasillo pidiendo cosas. Y atienden mejor al que presenta las cosas mejor argumentadas y que son más necesarias..., pero también a los que dan más lata. Y por tanto, hay que ir todos juntos, que no nos encuentren fisuras, ni siquiera entre el Gobierno y la oposición.
–Una cuestión complicada esta que acaba de apuntar.
–Las necesidades de los valencianos no tienen nada que ver con que en un momento dado el partido que gobierne aquí sea distinto que el de Madrid.
–¿Ve usted entonces al PSPV junto a la Generalitat planteando exigencias al Gobierno de Madrid?
–Hay formas para hacerlo. Evidentemente, no le habla uno igual a su partido que al de la oposición.
–Un destacado empresario miembro de su comité ejecutivo pidió al Consell que diera más dinero a la industria y se ocupara menos de proyectos mediáticos. ¿Qué le parece esta afirmación?
–Hace falta más dinero para la industria. Ahí están los planes de competitividad, que yo creo que hay que dotarlos convenientemente. Porque en este momento sufren un parón que espero se salve. No hay suficiente dinero para los planes de competitividad. Los fondos con los que cuenta la Conselleria de Empresa para este tema son muy escasos.
–¿Y los proyectos mediáticos o grandes proyectos?
–Si somos capaces y tenemos suficientes recursos para hacer las dos cosas, fenomenal. Si los recursos son limitados habrá que priorizar. Y yo creo que esta comunidad se juega su futuro si no cuenta con una industria potente. Para mí, eso es prioritario. Si hay que priorizar, la industria está antes que los grandes proyectos.