Miembros de la Junta Directiva de AVA-ASAJA tuvimos la ocasión de reunirnos esta semana con representantes del sector vitivinícola europeo, en Bruselas, para explicar el punto de vista de los productores valencianos y debatir sobre los principios generales de la próxima reforma de la OCM del vino. La Comisión ha hecho pública una Comunicación oficial para su discusión o debate. Es indudable que las organizaciones agrarias tenemos mucho que decir sobre la futura reforma que afecta, de manera directa, a una parte muy importante del sector vitivinícola valenciano. Es nuestra obligación intentar velar por los intereses de los viticultores para que se les garantice una renta digna.
Espero que las buenas intenciones de los representantes políticos con los que tuvimos la ocasión de reunirnos, Europarlamentarios y miembros de la Representación Permanente de España en Bruselas, se hagan realidad. Es imprescindible que todos ellos defiendan a nuestros agricultores durante una negociación que se prevé, como casi todas, ardua y dura, y en la que tienen la obligación de traer resultados positivos para los viticultores valencianos. Nosotros, desde AVA-ASAJA, ya hemos expuesto nuestra posición y explicado la necesidad de que esta profunda reforma pase por el mantenimiento de ciertos puntos, que a nuestro entender son fundamentales.
En primer lugar, hemos de asegurar que se mantenga el presupuesto actual para esta OCM del vino, y que se conserve la distribución porcentual de las partidas previstas para cada Estado miembro. Además, desde AVA, consideramos que el pago único es el método más adecuado para el reparto de unas ayudas dirigidas a garantizar la renta mínima que tanto defendemos, y que cada vez es más difícil conseguir en el sector agrario.
Para ello, nuestra propuesta es bien clara. La Comisión tiene previsto crear el llamado “sobre nacional”. A través de este mecanismo, cada país tendrá la capacidad de distribuir las ayudas bajo criterios objetivos. Nosotros creemos fuertemente que el criterio a seguir debe basarse en las llamadas ayudas por hectárea y que éstas vayan a parar directamente a las manos del agricultor para que las utilice como estime oportuno.
En cuanto al arranque de 400.000 hectáreas de viñedo, durante cinco años en toda la UE, que sugiere el Comunicado de la Comisión para el proyecto de reforma, pensamos que puede ser incongruente si este déficit de vino se sustituye por importaciones procedente de terceros países. Y aunque se deje a los agricultores elegir el acogerse a estos planes, pensamos que se han de tomar otras medidas para incentivar a los mismos a participar. Sino ocurrirá como hasta ahora, que las propuestas caen en saco roto.
Para que no sea así, el dinero o “sobre nacional” además de considerar la ayuda por hectárea, debe contemplar planes de reestructuración y reconversión, y tener en cuenta la necesidad y posibilidad de que cada Estado pueda autorizar la destilación para uso de boca, y otras medidas reguladoras del mercado, que en principio ha quedado fuera de esta propuesta. El Comunicado de la Comisión parece que pretende arreglarlo todo con arranques masivos de viñedo.
Consideramos que esta OCM debe asegurar un futuro sostenible que tenga en cuenta al agricultor y garantice el mantenimiento económico y social de un sector que desempeña un papel fundamental en el empleo y, por lo tanto, en el equilibrio de estas zonas que se pretende mejorar. De prosperar este Comunicado de la Comisión podríamos estar asistiendo al desmantelamiento de la PAC, tal y como estaba concebida, y al del sector vitivinícola europeo y español.
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