Cien ancianos y empleados de una residencia de Chiva, desalojados por un escape de gas
Los evacuados permanecieron en el patio hasta que la fuga fue neutralizada
Nuevo sobresalto en una residencia de ancianos valenciana. Una fuga de gas obligó ayer a desalojar, de manera preventiva, a un centenar de internos y empleados de un centro público de la tercera edad en Chiva. Los evacuados permanecieron en un patio de la residencia hasta que el escape fue neutralizado.
Una fuga de gas desató ayer la alarma en una residencia de ancianos de Chiva. Una escape calificado por los bomberos como leve obligó a desalojar, de manera preventiva, a alrededor de 100 internos y empleados del centro.
El Consorcio Provincial de Bomberos recibió el aviso de la emergencia minutos después de las cinco de la tarde, por parte de personal de la residencia, ubicada en el número dos de la calle Partida de la Murta.
Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Guardia Civil y miembros de la Policía Local, además de dos vehículos de bomberos procedentes de los parque de Chiva y Requena.
Mientras, el personal de la residencia aplicó el protocolo de evacuación y los ancianos fueron trasladados al patio del centro. Allí permanecieron hasta que los técnicos solucionaron el escape, que tuvo su origen en un depósito situado en el exterior del edificio, según fuentes de Bomberos.
El centro de ancianos de esta localidad cuenta con 96 plazas de gestión pública. Además, dispone de un área de centro de día para dar acogida a los no residentes.
Hace poco más de un mes, a pocos kilómetros de la comarca de la Hoya de Buñol, otra emergencia sacudió la tranquilidad de un centro de la tercera edad.
Ocurrió en mayo, en el geriátrico Los Viñedos de Utiel. El centro fue escenario de un incendio que se saldó con un total de seis heridos y 100 desalojados. El fuego comenzó en una habitación vacía de la residencia, que atendía a enfermos mentales sin licencia específica.
Tragedia en Massamagrell
Pero ninguna de estas dos emergencias es comparable a la ocurrida en marzo en el municipio valenciano de Massamagrell. Cinco personas murieron en la habitación de un geriátrico, víctimas de un devastador incendio. Según la investigación de la Guardia Civil, el siniestro tuvo su origen en un colchón eléctrico antillagas.
Al igual que en Utiel, el centro carecía de licencia para atender a enfermos mentales. Un mes después, el geriátrico consiguió el permiso definitivo para prestar este servicio a los residentes.
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