ghana
2
Estados unidos
1
ghana: Kingston; Mensah, Pantsil, Shilla, Mohamed; Appiah, Essien, Dramani (Tachie-Mensah, 81’), Boateng (Addo, 46’); Amoah (Addo, 59’) y Pimpong.
Estados unidos: Keller; Onyewu, Conrad, Cherundolo (Johnson, 61’), Bocanegra; Dempsey, Reyna (Olsen, 40’), Lewis (Convey, 74’), Beasley; Donovan y McBride.
GOLES: 1-0, Dramani (22’) roba el balón a Reyna y marca de tiro cruzado. 1-1, Dempsey (43’) remata con potencia un buen centro de Beasley. 2-1. Appiah (47’), de penalti.
áRBITRO: Markus Merck (Alemania). Amonestó a Essien, Shilla, Mensah, Appiah, Lewis y Onyewu.
INCIDENCIAS: Franken-Stadion de Nuremberg, ante 40.000 espectadores.
El 22 de junio será fiesta nacional en la historia de Ghana. El mejor equipo del fútbol africano conquistó ese día su pasaporte para los octavos de final de una Copa del Mundo, primer colofón a un debut en la máxima competición universal que el conjunto de Ratomir Dujkovic afrontó sin respeto a la tradición. Su objetivo era conseguir esta clasificación. La calidad de este once presumía más altas cotas que la mera participación y los jugadores han cumplido la palabra que anunciaba su preciso toque de balón.
Son, como corrobora Appiah, ‘los brasileños de África’. Ahora esperan plantar cara a la Brasil universal en la próxima eliminatoria. Sin nada que perder. Esperan que el exceso de responsabilidad pese en el pentacampeón, no sólo en Ronaldo. La Brasil negra remató su éxito con una victoria frente a la ruda selección estadounidense. La clase de Essien, Appiah y Pimpong se funde con la fuerza de Draman y Amoah para crear un potencial de fútbol que circula el balón con un gusto agradable para el espectador. La velocidad pone la guinda al pastel.
Con esos ingredientes, los ghaneses derrotaron técnicamente a su adversario. Draman fusiló el primer tanto después de un error defensivo de Reyna, que perdió un balón y permitió el pase de la muerte. Los africanos devolvieron el favor y Beasley robó una pelota para penetrar y lanzar un magnífico centro que Dempsey aprovechó con un trallazo imparable. Y Appiah, de penalti, sentenció. Cierto es que el árbitro alemán se inventó la pena máxima, pues Bocanegra no empujó a Pimpong en un balón alto y sin peligro. Pero los muchachos de Djukovic también se habrían clasificado con el empate.
Appiah tomó la responsabilidad de lanzar el penalti por ser el ejemplo de esta camada. Disputó tres campeonatos del mundo en las categorías inferiores y fue el campeón más joven de su equipo en el Mundial sub-17 de 1995. El referente del Brasil africano.