El Calvario de Chelva sufre un botellón
Unos gamberros fuerzan la puerta y llenan el recinto de recipientes de vidrio rotos
Las camas de los monjes franciscanos deshechas, recipientes de cristal rotos en el suelo y hasta sangre en una pared. Este fue el demoledor estado en que amaneció ayer el Calvario de Chelva, donde un grupo de gamberros había llevado a cabo un botellón por la noche. Este es el segundo asalto que sufre el edificio religioso en seis meses.
Los edificios religiosos de Chelva siguen estando en el punto de mira de los actos vandálicos. Bien sea para robar su patrimonio o como una simple gamberrada, las incursiones nocturnas se han convertido en una práctica casi habitual. Tanto la ermita de la Virgen del Loreto como el Calvario, ambos a las afueras de la población, se han visto sometidos en los últimos años a diversos robos y asaltos. Ahora, un mes después de la última fechoría, el segundo inmueble ha sufrido un botellón.
Según ha podido saber LAS PROVINCIAS, la puerta de acceso al complejo religioso fue forzada durante la madrugada del sábado al domingo. Sin embargo, el botellón no se produjo hasta 24 horas después. En la mañana de ayer, el recinto apareció lleno de recipientes de bebidas alcohólicas rotos.
Asimismo, los gamberros habían accedido al inmueble donde se hallan las camas de los monjes franciscanos que antaño residían en el Calvario. Actualmente, el complejo es conservado y mantenido por vecinos de Chelva, que fueron quienes en la mañana de ayer se encontraron con los efectos la noche de fiesta, alcohol y vandalismo protagonizada por un grupo de gamberros que todavía no han sido identificados.
Eso sí, alguno de los participantes en el asalto sufrió, al menos, una herida de guerra. En una de las paredes del Calvario había manchas de sangre, probablemente causadas por un cristal roto.
Este era el decorado que se encontraron los cuidadores del Calvario, que todavía tienen tatuado en la mente otro asalto que, aunque pueda parecer mentira, fue mucho más traumático que el perpetrado este fin de semana.
En aquella ocasión, los autores no fueron un grupo de gamberros con ganas de fiesta. En diciembre de 2005 unos desconocidos robaron el mosaico “de valor incalculable” que había en el calvario, que representa una escena bíblica y que era parada obligada en Semana Santa cuando se representan las estaciones de la muerte de Jesús. Los ladrones picaron la pared con cuidado para que la cerámica no se rompiese.