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SENSIBILIZADORES CUTÁNEOS


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Avenida de la Constitución, 162 Valencia 46009 Tel.: 96 366 40 50 Fax.: 96 365 31 31 rrhh@vlc.auren.es

Se calcula que las enfermedades laborales de la piel provocan al año la pérdida de aproximadamente tres millones de jornadas laborales en los países de la Unión Europea.

Estas enfermedades afectan prácticamente a trabajadores de todos los sectores industriales, obligando a muchos de ellos a cambiar de puesto de trabajo.

Los problemas cutáneos aparecen por el contacto de ciertas sustancias con la piel. Principalmente afectan a manos y brazos, puesto que es más probable el contacto con estas zonas. Los primeros síntomas que aparecen son la sequedad y el picor de la piel, pudiendo producirse, en muchos casos, la aparición de grietas, escamas y ampollas.

Las exposiciones a líquidos, a temperaturas extremas y a la radiación solar pueden contribuir al deterioro de la piel, aumentado el riesgo de aparición de problemas cutáneos.

Existen dos tipos de agentes: los productos químicos (níquel, cromo, tintes, resinas, etc.) y las proteínas (de origen animal o vegetal). La diferencia entre ambas radica en la rapidez con la que aparecen daños a la salud, siendo el daño producido por agentes químicos de un desarrollo más lento que el de las proteínas.

Para evitar este contacto es necesario que el fabricante etiquete adecuadamente estos productos. Los diversos reglamentos de la unión europea clasifican y enumeran algunos sensibilizadores cutáneos químicos. Se etiquetan con las frases R43, “posibilidad de sensibilización en contacto con la piel”, R42/43 “Posibilidad de sensibilización por inhalación y en contacto con la piel”.

Siempre que sea posible sería necesario la sustitución de estos productos por otros menos peligrosos. Éste es el caso del Cromo (VI), que es un agente químico clasificado como carcinógeno y sensibilizador cutáneo, el cual provoca eccemas muy dolorosos e inhabilitantes en personas expuestas a preparados húmedos de cemento. Es posible reducir los efectos producidos por el Cromo (VI) con la adición al cemento de un pequeño porcentaje de sulfato ferroso.

En los casos en los que no es posible su eliminación debería minimizarse la exposición, facilitando equipos de protección individual, instalaciones de lavado, limpiando correctamente los locales y cuidando la higiene personal.

El cuidado de la piel debe ser siempre considerado como un riesgo laboral grave, pues los efectos que producen los sensibilizadores cutáneos pueden ser más importantes de lo que podemos considerar en un primer momento.


columna laboral