La Federación Española quiere que Luis Aragonés continúe en su cargo al menos dos años más, pase lo que pase en este Mundial. Ángel María Villar, fiel a su norma, ya ofreció al técnico del combinado nacional la renovación nada más clasificarse para la fase final, pero éste rechazó el ofrecimiento basándose en que prefería esperar que concluyera la Copa del Mundo. Es más, adelantó que si España no llegaba a semifinales, no continuará en el puesto.
El ofrecimiento no puede ser más generoso desde el punto de vista laboral, porque del económico no se ha hablado. Luis Aragonés tendrá barra libre. Podrá escoger lo que más le interese. Bien continuar otros dos años como seleccionador, hasta Austria-Suiza 2008 y cerrar un ciclo de cuatro años, o bien aceptar la propuesta de ser director deportivo con plenos poderes, un cargo de nueva creación.
Si opta por esta segunda alternativa podría ser también seleccionador hasta la Eurocopa y después designar un sucesor. Desde la Federación se quiere formar un nuevo equipo de trabajo con técnicos jovenes.
El perfil que gusta en un principio a los ejecutivos de la casa es el de ex jugadores con un buen historial y que comiencen a trabajar con las selecciones más jovenes. Muchos de ellos han obtenido o están en proceso de conseguir el título nacional en los cursos organizados para premiar a los ex internacionales.
La Federación preferiría que Aragonés continuara dos años más en su cargo y después pasara a la dirección deportiva.
Desde el punto de vista económico, aunque no se ha hablado, se cae por su peso que el nuevo contrato debería ser sensiblemente superior al actual. Luis gana poco más de medio millón de euros brutos, casi la mitad de lo que ganaba Camacho hace cuatro años en Coren y Japón y más o menos lo mismo que ganaba Clemente hace seis y su antecesor más inmediato, Iñaki Sáez, a quien se le mantiene ahora el mismo contrato como seleccionador sub’21.