En el marco de una gran ofensiva antiterrorista iniciada a comienzos del presente mes, ayer fue abatido en la localidad de Argún Abdul Halim Saiduláyev, presidente de Ichkeria, la Chechenia separatista desde la muerte de Aslán Masjádov. Así lo aseguró el primer ministro de la Chechenia pro rusa, Ramzán Kadírov, hijo del que fue presidente de la república hasta su asesinato en un atentado el 9 de mayo de 2004.
Saiduláyev, natural de Argún, localidad situada a 14 kilómetros al este de Grozni, pudo ser localizado gracias a un chivatazo. Los encargados de cercarle y darle muerte fueron los hombres del ejército personal de Kadírov, constituido en su mayoría por antiguos separatistas arrepentidos y acusado de numerosas tropelías. El cuerpo del dirigente guerrillero fue después trasladado a Tsenterói, el pueblo de Kadírov, en donde fue mostrado a los medios de comunicación.
El jefe del Gobierno checheno, el verdadero hombre fuerte de la república, con más poder real que el presidente Alú Aljánov, ha querido así mostrar a los pobladores de su aldea que está cobrándose venganza, aunque admitió que todavía le queda por aniquilar a Shamil Basáyev, el terrorista número uno de Rusia. Según él, Basáyev ordenó directamente el asesinato de su padre.
“Los terroristas descabezados”
“Los terroristas han quedado descabezados. Han recibido un golpe del que no se recuperarán jamás”, dijo Kadírov en Tsenterói al referirse a la eliminación de Saiduláyev. El hombre más poderoso de la Chechenia leal al Kremlin afirmó que el máximo líder de la guerrilla “planeaba atentados en Argún coincidiendo con la cumbre del G8 de San Petersburgo”, prevista para mediados del mes que viene.
Kadírov explicó que la operación en curso contra los rebeldes tiene como objetivo precisamente evitar que consigan empañar la reunión del G8, que se celebra por primera vez en Rusia. “Pronto caerán también Basáyev y Umárov”, aseguró por otro lado.
Saiduláyev fue designado en 2002 para ponerse al frente de la guerrilla, si Masjádov cayera, lo que sucedió el 8 de marzo de 2005. Ya entonces se acordó que, si los separatistas volvían a perder a su líder, sería Dokú Umárov el nuevo presidente. La guerrilla admitió ayer la muerte de Saiduláyev.
Aunque luchó contra los rusos durante las dos guerras chechenas, a Saiduláyev siempre se le ha considerado un moderado dentro de la guerrilla separatista. Era una de las personas más versadas en el conocimiento del Corán de toda la república y fue mulláh de la mezquita de Argún. Entre 1996 y 1999, dirigió un programa religioso en la televisión chechena y fue juez del tribunal islámico (Sharia).
La radio Eco de Moscú sostenía ayer, no obstante, que Saiduláyev organizó en 2001 el secuestro de Kenneth Gluck, un colaborador de Médicos sin Fronteras. La misma emisora afirmaba que el dirigente separatista recibió de Masjádov la orden de preparar la incursión llevada a cabo hace dos años contra las instalaciones de las fuerzas de seguridad de la vecina Ingushetia, acción que se saldó con casi un centenar de muertos. El ataque, sin embargo, fue reivindicado por Basáyev, cerebro de atentados tan brutales como la matanza de Beslán.
Los medios informativos moscovitas han atribuido a Saduláyev la organización del secuestro en 2001 del neoyorquino Kenneth Gluck, un colaborador de Médicos sin Fronteras en Rusia que fue liberado 25 días más tarde.