Las madres que ahora rondan los 35 años podrán vestir a sus hijos con la ropa que lanza la marca Rubio, aquella misma que les ayudó a sumar y escribir durante su infancia.
Los famosos cuadernillos de caligrafía y matemáticas Rubio cumplen 50 años en el mercado. Desde su fundación a cargo de Ramón Rubio Silvestre, la empresa a liderado el sector durante tres décadas. “Luego llegó la liberalización y surgieron muchas editoriales como Santillana o Anaya, que sacaron un producto similar al nuestro”, relata Enrique Rubio, hijo del fundador.
Enrique lleva al frente de la empresa desde hace 10 años, cuando su padre, por motivos de salud, tuvo que dejar a un lado sus quehaceres laborales. Ahora, después de revisar la historia de la empresa y con la mirada puesta en el futuro, el nuevo gerente reconoce que la marca “necesitaba un impulso”.
El mercado manda
La empresa familiar Rubio, con 10 trabajadores a su cargo, hasta el momento estaba entregada a la edición de sus cuadernillos, sin embargo la competencia de otras editoriales en el sector han propiciado un cambio en la estrategia de la compañía.
Según Enrique, con la venta de cuadernillos –más de 4 millones en 2005– “no se conseguía una facturación muy alta”, alrededor de un millón de euros. Con unos beneficios humildes de 15.000 euros, Rubio optó por una nueva estrategia de diversificación. A partir de ahí surgió el nuevo proyecto dedicado a la creación de una línea de moda infantil bajo el auspicio de la marca.
“Rubio Kids pretende devolver a la firma la presencia que tenía hace unas décadas”, explica el gerente. En este sentido, ha contado con la diseñadora Hortensia Maeso para confeccionar las prendas que irán destinadas a un segmento de mercado medio-alto –matiza Enrique-–ya que, después del estudio de mercado, vimos que era donde menos competencia había.
“El estilo de la ropa recuerda un poco a los años en los que Rubio vivía sus mejores momentos. Tiene un diseño romántico, pero sin perder los matices modernos de ahora”, detalla.
Para el gerente ésta es una forma de satisfacer a los padres que en su día estudiaron con los cuadernos y que ahora “sienten cierta nostalgia”. Por ello, los hijos de aquellos niños, ahora ya creciditos, podrán enfundarse en las faldas plisadas, las camisas con puntillas o los jerseis que sus padres un día lucieron a la moda de su época. Por el momento el mercado ya ha visto salir a la calle la primera colección, la de otoño-invierno, mientras que la Feria Internacional de la Moda Infantil (Fimi) acogerá la presentación en sociedad de la línea primavera-verano prevista para 2007.
Mensajes responsables
Dentro de la nueva etapa, otro de los proyectos es “la humanización de la empresa”, adelanta Enrique Rubio. En este sentido, la compañía ha decidido desmarcarse de la competencia ofreciendo un carácter diferenciador como son los valores humanos.
Para ello están colaborando con varias ONG cediendo espacios gratuitos de publicidad en la contraportada interior e incorporando frases en los que se introducen valores cívicos de igualdad, paz, respeto, solidaridad y hábitos saludables, tal y como detalla Rubio: “Las frases de toda la vida se han intentado cambiar sustancialmente, para lo que hemos incluido algunas como ‘Las energías renovables no contaminan’ o ‘Fui feliz al dejar de fumar’”.
También han quitado las frases que podían tener cierto matiz sexista o bélico y ahora el sujeto “soldado” ha cedido el puesto a “la alimentación”, además, como apunta el gerente de la empresa, “la niña ya no es la única que juega con muñecas”. Con la recuperación de los colores que hicieron famosos los cuadernillos, la colección de ropa, la página web interactiva y el lanzamiento para el próximo año de la nueva línea de cuadernos Rubio Avanzado –y tal vez una gama de productos de papelería y equipamiento escolar– la marca Rubio quiere recuperar la popularidad de años atrás y seguir reforzando el estudio de los niños de ahora.
Según Enrique, el futuro está en la ampliación del mercado, por lo que a medio plazo pretende conseguir la expansión en el mercado latinoamericano, a través de una editorial de México. De esta manera los precios de los cuadernos serán más accesibles y contarán con un lenguaje adaptado.