Una España sideral firmó ayer el arranque mundialista más brillante de su historia. La selección aplastó a Ucrania con un contundente 4-0 y un claro protagonista: David Villa. El delantero del Valencia marcó dos tantos que le permiten situarse al frente de los artilleros del Mundial. El último gol anotado por un jugador blanquinegro en la máxima competición futbolística lo logró Enrique Saura hace 24 años. La euforia se desató en toda España e incluso el seleccionador, Luis Aragonés, admitió que no esperaba un debut tan brillante.