lasprovincias.es
Domingo, 11 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO SERVICIOS LP PUNTO RADIO LP TEVA CENTRO COMERCIAL

EDICIÓN IMPRESA
Valencia
Racismo político del PSOE
El racismo político del Gobierno socialista margina a los valencianos por tener un gobierno de distinto color político al de Zapatero. Esta política xenófoba de los socialistas margina a los valencianos quitándoles la cofinanciación sanitaria.

La financiación sanitaria sigue siendo uno de los muchos temas pendientes en la agenda de Zapatero. Aunque, eso ya no extraña a nadie, porque cuando se trata de temas relacionados con la Comunitat, el Gobierno socialista pasa página a favor de otras comunidades que no se llaman Comunitat Valenciana, anteponiendo su racismo político a la solidaridad interterritorial.

Nadie puede negar el gran esfuerzo que hace día a día el Consell para poder seguir garantizando una sanidad de calidad a todos aquellos que escogen nuestra Comunitat para pasar unos días. No podemos olvidar que la sanidad constituye uno de los compromisos del Gobierno del presidente Camps y la mejor prueba de ello es la inversión en los últimos tres años de más de 700 millones de euros.

Pero ni ese ni todos los esfuerzos les importa, ni a Zapatero, y mucho menos al PSPV que se ha convertido en el cómplice de todos y cada uno de los ataques del Gobierno central hacia los intereses de la Comunitat.

Piensen por un momento, si sólo la atención a desplazados extranjeros nos cuesta a los bolsillos de los valencianos más de 300 millones de euros, y apenas recibimos del Gobierno cuatro, ¿dónde están los 296 millones de euros que Zapatero nos debe a los valencianos?

Si además a esta deuda añadimos lo que tampoco nos paga por la atención a desplazados nacionales y que supone un gasto de 125 millones de euros, con una fácil operación matemática, la deuda asciende a 421 millones de euros. Aunque en realidad nos deben muchas más cosas porque tampoco se nos paga por la atención que se da a los inmigrantes tanto en materia sanitaria, educativa y de servicios sociales.

Ante todos estos datos, un gobierno responsable, como debería serlo el de Zapatero, ha de afrontar la deuda que tiene con los valencianos. Una deuda que en el caso de la Comunitat Valenciana asciende a más de 1.000 millones de euros y ante la que el Gobierno socialista sigue dando la callada por respuesta.

Los valencianos tienen derecho a saber que existen unos fondos de cohesión para compensar estos desequilibrios, pero sólo se dan para intervenciones programadas, por lo que si tenemos en cuenta que la mayoría de la atención sanitaria es para turistas que necesitan habitualmente de atención no programada y urgencias, pues seguimos con las manos vacías.

Un racismo político y una falta de responsabilidad tremenda que volvemos a pagar los valencianos que tenemos que afrontar solos nuestra sanidad y la de más de diez millones de turistas que cada año vienen a nuestra Comunitat.

No podemos olvidar que la valenciana es una de las comunidades que más visitantes reciben no sólo en la época estival, sino durante todo el año. Además que en los últimos años hemos experimentado un espectacular incremento de la población que no tiene en cuenta el Gobierno central, puesto que para calcular el gasto sanitario sigue utilizando un censo del año 2001, cuando la Comunitat ha crecido en más de 500.000 personas.

Y mientras todo esto sucede ante la mirada atónita no sólo del Partido Popular y del Consell, sino de todos y cada uno de los valencianos, el PSPV calla, con un silencio cómplice que traiciona a los valencianos, no defendiendo los intereses de la Comunitat y preocupados sólo porque Zapatero los ponga en las listas electorales. ¿Se imagina nuestro lector cuantas cosas podría nuestro Gobierno si los socialistas fuesen por una vez valencianos socialistas antes que socialistas valencianos, y si Zapatero pusiera a la Comunitat en su ‘apretada’ agenda y pagara lo que nos debe? Los valencianos no sólo daríamos un salto adelante, sino un triple salto. Eso, es precisamente lo que ustedes y yo sabemos que intentan evitar los socialistas.



 

[an error occurred while processing this directive]