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os músicos del municipal Palau de la Música tienen celos
de sus compañeros del autonómico Palau de les Arts. Total, porque sus colegas cobran el doble, por estar situados cincuenta metros más cerca del mar. Total, porque se ha elegido nada más y nada menos que a Lorin Maazel, Zubin Mehta y Plácido Domingo como las caras del nuevo Palau. La intendente, Helga Schmidt, ex asistente de Von Karajan y ex asesora del Covent Garden de Londres, no repara en gastos. Con dinero ajeno bien se programa incluso aunque no se tenga el currículo de Schmidt. El conseller de la cosa, Gerardo Camps, tendrá que seguir pidiendo préstamos a 30 años. Vieja sabiduría latina: no cuentes el dinero delante de los pobres, dice el viejo refrán O habrá guerra de batutas.