‘‘Por favor, no me dejéis sola’’
Decenas de miles de palestinos exigen venganza durante los funerales por los siete miembros de la familia Galia asesinados por fuego israelí en la playa de Beit Lahiya
Decenas de miles de palestinos exigen venganza durante los funerales por los siete miembros de la familia Galia asesinados por fuego israelí en la playa de Beit Lahiya
Decenas de millares de palestinos participaron en los funerales de los siete miembros de la familia Galia, que murieron por el fuego de la artillería israelí cuando estaban bañándose y jugando en la playa de Beit Lahiya, al norte de Gaza. Por la tarde se encontró en las aguas del Mediterráneo el cadáver de un hombre, que eleva a ocho los muertos.
En el centro de los funerales estuvo la niña Huda Galia, de siete años de edad, que ha sobrevivido al bombardeo y a quien tanto el presidente Mahmud Abbás como el primer ministro Ismail Hanniya han decidido adoptar.
En el momento más emotivo de la ceremonia, Huda se arrodilló ante los cuerpos exánimes de sus familiares y besó los rostros de sus padres y de sus tres hermanos de cuatro meses, tres y diez años, que murieron en el bombardeo. “Por favor, no me dejéis sola”, dijo la niña a los presentes.
Los siete miembros de la familia Galia muertos el viernes se suman a otras decenas de civiles que el ejército israelí ha matado en lo que va de año. En los funerales predominaron las banderas verdes y negras correspondientes a Hamas y a la Yihad Islámica, y los asistentes no cesaron de gritar consignas contra Israel y los Estados Unidos. En un momento de gran tensión los milicianos de Hamás y la policía se dispararon entre sí y hubo cuatro heridos.
La multitud exigía venganza y pedía a Hamás que dejara a un lado la tregua para volver a cometer ataques y atentados, no sólo en la franja de Gaza y en Cisjordania, sino también en las principales ciudades israelíes.
Hadil, de 12 años, una hermana de Huda que todavía está ingresada, sobrevivió porque estaba en el agua y sólo le alcanzó la metralla de los obuses. “Estaba bañándome con Mariam, la hija del amigo de mi padre. No estábamos jugando en la arena porque estaba muy sucia, aunque nosotras queríamos hacer un castillo. Entonces escuchamos una explosión que alcanzó a mi madre, a mi padre y a mis hermanos y hermanas”, dijo Hadil. Cuando se le preguntó dónde estaban sus padres, la niña respondió: “Están en casa y quiero irme con ellos”.
La tía de Hadil, Umm al-Abad, que se ha hecho cargo de los supervivientes, afirmó que la niña poco a poco se va dando cuenta de lo ocurrido aunque ella no quiere decirle nada todavía. “Me pregunta: ‘Si mi padre está vivo, ¿por qué no viene a visitarme? Él me quiere y tú me estás mintiendo’”, dice Hadil antes de ponerse a llorar.