La obra pictórica de
José Luis Navarro Bayarri
(Valencia, 1972) ha sido definida por la crítica como imágenes “de la humanidad en curso”. Situándose a menudo, como artista, en el mismo corazón de las ciudades, sobrevolándolas a veces en una mirada desde los tejados de las urbes, a pie de calle, entre las multitudes anónimas o sumergido entre sus arboledas, el pintor valenciano refleja con cariño y belleza una cultura urbana, bien en sus momentos intensos de convivencia o en su recogimiento.
La galería
Estil
de Valencia (calle Isabel la Católica, 23) inauguró ayer una muestra de obra reciente de José Luis Navarro (Valencia, 1972), formado en la Facultad de Bellas Artes de Universidad Politécnica de Valencia. Licenciado en 1995, ha cursado las especialidades de Pintura y Conservación-Restauración de Bienes Culturales. Su formación es amplia y sólida, como ocurría antes con los artistas del Renacimiento, y mucho menos ahora. Estamos en otra época.
Desde mediados de la década de los noventa, José Luis Navarro expone en muestras colectivas e individuales. Entre las primeras, mencionemos a las organizadas por el
Círculo de Bellas Artes de Valencia
, celebrada en 1994, cuando José Luis Navarro apenas contaba con 22 años; y su participación en la feria Interarte de Valencia en 2001 y 2002. Sus exposiciones más personales han sido las de la
Galería Sánchez y Juan
, de Elche (2003 y 2005) y las posteriores de Estil (2001, 2002, 2003, 2004 y 2005). El cuadro de Navarro Bayarri,
Mi ciudad
(104x160), que se expone en Estil, ha sido seleccionada en el
XIX Premio BMW de Pintura.
Una muestra muy recomendable que ayuda a entender las claves de la pintura figurativa actual y que proporciona una sugerente visión de Valencia.
Marisa Taberner
Estil y su directora,
Marisa Taberner,
merecen un comentario. Y con sobrados merecimientos. Estil, fundada en 1961, es la decana de la ciudad de Valencia, una vez desaparecidas la
Sala Mateu
y la
Sala Braulio
. Le siguen en veteranía
Val i 30, Punto, Puchol
y
Gabernia
. Marisa Taberner sigue manteniendo en su sala un alto nivel de exigencia de
pintura-pintura
, sin caer en la tentación de modas llamativas pero que suelen durar menos que un matrimonio de
Zsa Zsa Gabor
(actriz, eso dicen, de origen húngaro, que se casó nueve veces, logrando la asombrosa media de un divorcio al año; cuando cumplió 50 años, Zsa Zsa se relajó).