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Domingo, 28 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
GRANDES ALMACENES
El mundo de las consignas
El presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, advirtió ayer que el envejecimiento de la población del continente, la “cada vez mayor” dependencia energética y la “tendencia al repliegue nacionalista” suponen un “cóctel explosivo” para el futuro de la Unión Europea.


A ñadió el político catalán un cuarto reto, el más grave en su opinión: la relación de Europa “con el mundo islámico”.


S i no he entendido mal, Borrell propugna que las parejas tengan más hijos, insinúa que lo de las centrales nucleares puede que no sean tan malignas como creen los ecologistas, y que la escalada nacionalista le parece reaccionaria y muy peligrosa.


E n cuanto a la relación con el mundo islámico, la advertencia es ambigua: ¿Borrell quiere que los europeos seamos más abiertos, menos recelosos, o por el contrario reclama que vayamos con mucho cuidado?


E s terrible. Los objetivos políticos de la derecha y la izquierda pueden cambiar radicalmente en un par de décadas. Se les da la vuelta a las consignas con una rápidez cada vez mayor.


L a OTAN, la revolución tecnológica, los recursos energéticos, la emigración, invertir más o menos en proyectos culturales, la identidad nacional, Batasuna, los estatutos, la ética de los eslóganes políticos, las protestas en el Parlamento...


T odo es reversible, todo depende de quien gobierne, de cuáles sean sus puntos débiles, de las necesidades más crudas de los partidos, del ansia de poder de algunos grupos... ¡Qué angustia!


E sto dura ya bastantes años. Es agotador. Y deprimente. ¡Mi reino por una decena de librepensadores! Cada vez hay menos en España. Todos alineados. Aumenta la obediencia a la tribu, decrece el pensamiento valiente, sin miedo al qué dirán.


L os intelectuales que obedecen a su cerebro y su corazón y no a las modas o supersticiones ideológicas del momento son muy necesarios para la supervivencia ética. Por eso admira uno tanto a escritores y artistas como Sánchez Ferlosio, Fernando Savater, Francisco Brines, Félix de Azúa o al desaparecido Juan Ramón Jiménez Ramón Gaya. Ellos sí que hacen patria.


D icho esto, reconozco timidamente que estoy de acuerdo con Borrell. No sin dudas, porque el mundo está muy liado. Eso sí, me gustaría que aclarase lo del reto de la relación europea con el mundo islámico. ¿Cuáles son sus alternativas?



 

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