La UE ha adoptado posición formal sobre el futuro de Serbia y Montenegro, tras el referéndum ganado por los partidarios de la secesión. Ayer, una vez conocidos los resultados del recuento final de votos, la presidencia austriaca de la Unión hizo público un comunicado recordando “la perspectiva europea de los Balcanes occidentales, sobre la base del proceso de Estabilización y de Asociación”. La línea marcada por la presidencia es la esperada: desde el mandato de Romano Prodi al frente de la Comisión, la UE da por cierto que todos los países de los Balcanes Occidentales estarán algún día en Europa. ¿Cuándo?: no se sabe. ¿Cómo?: tampoco.
Pero el caso es que Europa se declara moralmente comprometida con esos países, y en tanto en cuanto no se aclare el horizonte, el camino marcado es el de los Acuerdos de Estabilización y Asociación. Se trata, este, de un modelo de relación muy primario con Europa, que los 25 han adoptado para tratar a países como Serbia –y ahora Montenegro–, aquejados de graves carencias estructurales, tanto económicas, como políticas y sociales.
Mediante este género de acuerdos –la Unión Europea mantiene paralizada la negociación de la anunciada adhesión de Serbia porque Belgrado no colabora en la entrega del genocida Mladic al Tribunal Penal Internacional de La Haya–, Bruselas pretende garantizarse la vertebración como países de esos potenciales adherentes algún día a la UE. ¿Cuándo podrán producirse esas adhesiones?. Ni se sabe. La UE no las tiene en la agenda, y pasarán años antes de que Serbia y Montenegro alcancen a ofrecer un perfil homologable a la Europa comunitaria.
Tampoco la UE tiene dicha su última palabra sobre el proceso de ampliación. Las encuestas revelan un poso de descontento en la ciudadanía europea por las últimas decisiones adoptadas al respecto, y los Gobiernos de la UE acusan cansancio por este debate. Lo que la UE quiere es que el proceso de secesión que hay que poner en marcha se desarrolle en paz. El comisario Rehn, responsable de Ampliación, pedía ayer a Belgrado y a Podgorica que dialoguen para acometer el proceso resultante de la decisión montenegrina de dar término al Estado federal que constituía desde 2003 con Serbia.