El Departamento de Estado norteamericano saludó ayer el referéndum de independencia celebrado en Montenegro, calificándolo de “libre y justo” y subrayando que cumplió con los estándares internacionales para un proceso democrático que marca la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE).
“Pensamos que el proceso debería ser aplaudido en este sentido. Hubo una alta tasa de participación”, señaló el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey.
Sin embargo, rechazó augurar qué impacto tendrá el resultado positivo del referéndum en las negociaciones auspiciadas por la ONU sobre el futuro estatus de la provincia serbia de Kosovo.
Por su parte, la OSCE, que preside este año Bélgica, animó a Belgrado y Podgorica a entablar un diálogo sobre sus futuras relaciones. El presidente en ejercicio de la OSCE, el ministro de Asuntos Exteriores belga Karel de Gucht, también instó en una nota “a todas las fuerzas políticas, tanto en Montenegro como en Serbia, a aceptar el resultado del referéndum y a seguir hacia adelante”.
La consulta “es un ejemplo claro de que las cuestiones políticas pueden ser resueltas por medios democráticos”, según De Gucht, quien hizo un llamamiento a las fuerzas políticas a “cooperar en interés de la estabilidad regional”.