El primer ministro de Albania, Sali Berisha, rechazó ayer presuntas presiones de las autoridades chinas en relación con cinco musulmanes chinos deportados a este país balcánico tras ser liberados de la prisión militar de Guantánamo .
China ha enviado protestas oficiales a los Gobiernos albanés y estadounidense pidiendo el inmediato envío de los ex presos a territorio chino.
“Deseo que China no utilice dos estándares, uno con los Estados Unidos y otro con Albania, presionándola por ser un país pequeño”, declaró ayer Berisha en un encuentro con la prensa.
El jefe del Gobierno albanés señaló que se ha esforzado en establecer relaciones amistosas con China y que “espera que el problema de los cinco chinos musulmanes de la etnia uigur no las perjudiquen”.