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LA MARINA
LA MARINA
El 80% de las cerezas de la Vall de Gallinera se exportarán a mercados de Italia, Francia y Alemania
Los productores esperan recoger 1.500 toneladas en esta campaña, 500 más que la temporada anterior
Desde el mismo corazón de la montaña de la Marina Alta saldrán, en breve, miles y miles de kilos de cerezas para saciar los paladares más exquisitos de toda Europa. Los productores tienen claro que el mercado español está muy saturado y que los precios en los países de centro Europa son mucho más competitivos.
El 80% de las cerezas de la Vall de Gallinera se exportarán a mercados de Italia, Francia y Alemania
Un joven descarga de una furgoneta, cajas de cerezas en la Cooperativa de Alpatró, tras su clasificación en el campo.
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La Vall de Gallinera inauguró la campaña de recogida de cerezas hace apenas dos semanas, y si el tiempo no lo impide, el 80% de las 1.500 toneladas de esta fruta que recibirán las distintas sedes de la Cooperativa Cireres de la Muntanya d’Alacant, repartidas entre la Marina Alta, el Comptat y la Vall de Laguar, se exportará a países europeos en los próximos dos meses.

Francia e Italia serán los mayores receptores de cereza, seguido de muy cerca por Alemania.

Los motivos por los que los países de la Comunidad Europea (CE) es cliente preferencial son dos: la existencia de un mercado español saturado y un precio de venta mucho más competitivo.

Se estima que este año la producción aumentará en un 20% gracias a las óptimas condiciones climatológicas registradas durante el invierno y la primavera.

De hecho, en la pasada campaña se recogieron más de 1.000 toneladas de fruta, pero para esta temporada se espera un incremento de 500 toneladas más, según informó Javier Savall, gerente de la Cooperativa Cireres Muntanya d’Alacant.

La Agrupación de Cooperativas de Cireres de la Muntanya d’Alacant, a la cual se adscriben las dos sedes de la Vall de Gallinera, sitas en Benialí y Alpatró, cuenta con mil socios y mil hectáreas agrícolas repartidas fundamentalmente en la Marina Alta y comarcas colindantes.

En estos momentos, la mayor preocupación de los agricultores es que el esfuerzo de todo el año se vaya al traste en unas horas por la lluvia.

Tere Alemany, agricultora de la zona, destacó que “ahora sólo nos cabe esperar que las condiciones climatológicas no acaben con toda la campaña”.

Miedo al mal tiempo
Y es que en los pueblos productores de cereza de la comarca, la recogida de la cosecha se convierte durante los meses de campaña en la dedicación casi exclusiva de las familias, que dejan sus trabajos habituales para recoger el fruto. Sin olvidar el gasto que supone para los agricultores el mantenimiento de los campos a lo largo de todo el año.

Según los agricultores, la lluvia afecta de forma negativa a la cereza, sobre todo, ahora en época de recolecta, pues es una fruta caracterizada por la enorme delicadeza de su piel. Con un grosor de menos de un milímetro, la humedad provocada por la niebla o el agua de la lluvia se agrieta de inmediato.

Si la fruta presenta cualquier tipo de marca es inmediatamente desechada y separada del resto que se comercializará en las cooperativas.

Según el gerente de Cireres Muntanya d’Alacant, “unos días de lluvia en estos momentos significarían una catástrofe para todo el valle y la agrupación de cooperativas”.

Minifundismo
La Vall de Gallinera siempre cultivó cerezas. Pero hasta los años 80 lo hizo de forma marginal y sin perspectivas de crecimiento.

Ahora, existe una corriente de cooperativismo pero la incidencia del minifundismo todavía es un obstáculo que superar. “El hecho de practicar un régimen de cultivo minifundista significa para la Vall de Gallinera un aumento del gasto en el mantenimiento de las tierras que acaba repercutiendo en el agricultor,’’ argumentó Armando Gil, técnico agrícola de la cooperativa.

Desde siempre, los agricultores del valle cultivan un tipo de terreno caracterizado por su reducida extensión lo cual provoca un menor rendimiento de los cultivos y un considerable gasto en los trabajos de campo diarios.

Por ello, uno de los objetivos que se persigue con el cultivo en común es abaratar los costes a través de las nuevas fórmulas de integración cooperativa.

La competencia acaba siendo el mecanismo motor del cambio por lo que las variedades de cerezas antiguas están siendo substituidas con los años por otras de mayor calidad. Hoy, las modalidades de Burlat, la más temprana, seguida de la Stark Hardy Geand y la tardía Picota se han convertido en las predominantes en la Vall de Gallinera.