La conmemoración del Día Internacional del Trabajo sacó a la calle ayer en toda España a unas 200.000 personas, que se unieron a una jornada cuyo espíritu reivindicativo se vio algo mermado por el entendimiento sindical con el Gobierno y los empresarios, a punto de firmar la reforma laboral.
La marcha de Madrid, a la que acudieron los máximos responsables de UGT, Cándido Méndez, y de CC.OO., José María Fidalgo, transcurrió sin incidentes a ritmo de paseo. El trayecto fue más corto que el de años anteriores debido a que los manifestantes no pudieron llegar a la Puerta del Sol por las obras abiertas por el ayuntamiento de Madrid. La pancarta de cabeza, en la que se leía “Por la paz. Empleo estable en igualdad”, permaneció en un lugar intermedio durante casi todo el recorrido.
Por delante se colocaron los representantes del pueblo kurdo que reclamaron libertad; los trabajadores de Panrico, que acusaron a la empresa de “terrorismo”; los demandantes de una ley que regule las prejubilaciones; los afectados por los despidos de Tyco Microser, etc. Tras esa pancarta, teóricamente inicial, Méndez y Fidalgo caminaron junto, entre otras personas, al secretario de Organización del PSOE, José Blanco; al coordinador general de IU, Gaspar Llamazares; y al veterano sindicalista de CC. OO., Marcelino Camacho, quien recibió numerosas muestras de afecto. Más atrás estuvo el comité intercentros de RTVE.
Tanto Méndez como Fidalgo se refirieron al alto índice de siniestralidad laboral. Para el secretario general de UGT “la prioridad absoluta del movimiento sindical” es acabar con los accidentes de trabajo. Fidalgo criticó que pese a los 10 años de vida de la Ley de Seguridad Laboral la norma “no ha entrado en las empresas” y pidió “responsabilidad penal” para los empresarios que por falta de medidas mandan a sus trabajadores a la muerte.
Méndez y Fidalgo resaltaron la esperanza abierta con el proceso de paz que se ha puesto en marcha. El responsable de CC. OO. pidió el final de ETA “sin más concesiones que las que permita la democracia” y se congratuló de que la unidad de los partidos, y de la sociedad civil, y la dignidad de las víctimas y de las Fuerzas de Seguridad del Estado hayan conseguido que la banda terrorista “haya sido vencida y rendida”.
La segunda manifestación más numerosa de España fue la de Barcelona , donde más de 30.000 personas (según los organizadores) aprovecharon la jornada para apoyar el Estatut .
En el País Vasco, los sindicatos celebraron la festividad por separado, aunque todos centraron su mensaje en el alto el fuego permanente y el papel de las centrales sindicales en el proceso.
En Andalucía, los dos sindicatos mayoritarios estuvieron también separados en Sevilla y en Huelva.