Las concentraciones de la tradicional Fiesta del Trabajo organizadas por las centrales sindicales se centraron ayer en dar su apoyo al llamado proceso de paz y en reivindicar más igualdad y estabilidad laboral. En la Comunitat Valenciana, los sindicatos reclamaron del Consell mayor atención a la política industrial, al tiempo que criticaban su presunta apuesta “por la especulación”.
En esta jornada festiva, las organizaciones de trabajadores han tenido bastante que celebrar: en el último año se han creado en España algo más de 900.000 puestos de trabajo, y este ascenso tan relevante de la tasa de actividad se ha conseguido sin un incremento significativo del desempleo, que ya ha llegado –en promedio– a niveles comunitarios, aunque quede aún bastante tarea por abordar en asuntos como la lucha contra el desequilibrio que perjudica a la mujer trabajadora.
En cualquier caso, las organizaciones sociales no son ajenas a esta bonanza, puesto que han acompañado constantemente la acción política con la concertación social. De hecho, empresarios y sindicatos están a punto de firmar un relevante acuerdo sobre la reducción de la temporalidad.
Este acuerdo llega en un momento muy oportuno, puesto que podrá contribuir a estabilizar el consumo, uno de los motores de nuestro crecimiento económico, tanto en el sector inmobiliario como en los demás de bienes y servicios. Además, la reducción de una temporalidad excesiva –de más del 30%– favorecerá a los jóvenes, hoy imposibilitados de emanciparse y de actuar con autonomía fuera del seno familiar.
A cambio de este papel positivo de las organizaciones de trabajadores, toda la sociedad debería volcarse con decisivo ahínco en la reducción del problema de la siniestralidad, que alcanza actualmente unas cotas sencillamente indecentes. Sólo en la Comunitat Valenciana se han registrado tres víctimas mortales por accidentes laborales en los últimos días. Es de justicia conseguir cuanto antes que el trabajo, que es la más digna entrega a la colectividad del ser humano, no suponga un riesgo para la propia vida.