la ciudad fue tomada por los medios de comunicación. Se convirtió en el punto de mira de paparachis y periodistas de los álbumes del colorín. Era la primera vez que
Isabel Preysler
se encontraba frente a frente con la novia de su hijo
Enrique
, la ex tenista rusa
Anna Kournikova
-esbelta más que alta, dorada más que rubia-. Una imagen inédita en la crónica social. Casi un duelo entre la reina del papel couché y la mujer que ha encandilado a su vástago preferido con la ciudad de Valencia como testigo. La noticia abrió los informativos.
La cita fue en la gran fiesta de l’Hemisfèric organizada por Porcelanosa. Aunque la visita había comenzado en la tienda de la firma en Sedaví donde Isabel se mostró más Preysler que nunca, con un escotado top negro de
Valentino
y pendientes de
Suárez
, la refinada joyería con la que le pone los cuernos a Porcelanosa.
La mujer de
Boyer
respondió a las preguntas de los chicos canallas de la prensa, soltando perlas tan celebradas como “no quiero ser una suegra pesada”. También confirmó que el rumor sobre la boda entre su hijo y la tenista es más falso que las clonaciones del doctor Hwang.
A continuación, la comitiva encabezada por
Héctor
y
Cristina Colonques, Silvestre Segarra, Mª José Soriano
y el responsable de la firma,
Manuel Colonques,
se trasladó a l’Hemisfèric donde esperaban más de 1.200 asistentes. La velada comenzó con un parlamento del periodista
Fernando Onega
, seguido de un espectáculo del bailarín
Igor Yebra
en un escenario instalado sobre la lámina de agua. Mientras el público esperaba impaciente el momento de abalanzarse sobre la Preysler y la Kournikova para retratarlas con sus móviles, las madrinas del evento contemplaban los pasos de danza desde un sofá. Junto a ellas, el futbolista
David Albelda
y su novia
Vicen Fernández,
modelo y licenciada en Publicidad por el CEU-Cardenal Herrera, que hizo sus pinitos profesionales en la televisión de La Ribera. Antes de comenzar el cóctel ya habíamos resuelto que debemos alicatar de nuevo nuestras cocinas. Y es que la mayor parte del personal pertenecía a la propia empresa o tenía alguna relación contractual con ésta.
Algo evidente en los atuendos escogidos por algunas damas no instruidas en este tipo de festejos, maceradas en mustios vestidos de raso, peinados de esfinge y joyas del Monte de Piedad. Todo lo contrario que la exquisita
Mayrén Beneyto,
muy cultivada en las lides de los saraos. Muy cerca de allí, otros concejales del Ayuntamiento como
Mª José Alcón, Vicente Igual
y
Juan Vicente Jurado
.
El gremio del ladrillo acudió en pleno. Hubo muchos constructores como
Juan Armiñana, Juan Bautista Soler, Manuel Pujades, Salvador Ros
y
Salvador Vila
con su hijo. También promotores como
Carlos Cutillas, Vicente Flames, Elisa Higón y Pepe Muñoz
junto a
Inma Ferrer
. No podían faltar arquitectos como
Francisco Nebot, Pérez Guerra, Presen Cosme
y
Vicente Ebri
acompañado de
María Prósper
.
Indiscutiblemente, la nómina de varones ganó por goleada a la de mujeres, con algunos nombres elegantes como el de
Vicente Monfort,
de la Mostra de Valencia, impecable con un traje del sastre
Julio Berzosa.
Aunque también reparamos en distinguidas damas que pululaban por allí como
Mº Carmen García Fuster, Mª Cruz Noguera
-enfundada en un elegante traje cóctel de
Armani
-, la presidenta de la Academia Valenciana de la Lengua
Ascensión Figueres, Amparo Morte
con su hija
Alicia Lacomba
y
Begoña Mortes.
Al cabo de una hora y varios paseos circulares ya habíamos visto al notario
Joaquín Serrano,
al gerente del Villarrreal
José Manuel Llaneza
, al portero del Valencia CF
Juan Luis Mora
y alguno más que pasó por allí. Esquivando las bandejas de canapés logramos saludar a los diseñadores
Francis Montesinos, Presen Rodríguez
y
Theo Garrido
, que confeccionó el vestido de la cantante de jazz que amenizó la gala. Y colorín colorado dos horas después con un castillo de fuegos artificiales. Tremenda mascletà para corazones sensibles como los nuestros.
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