Romano Prodi logra situar a sus aliados al frente del Senado y la Cámara de Diputados de Italia
Berlusconi arroja la toalla y anuncia que el martes presentará su dimisión al presidente de la República
El presidente italiano, Romano Prodi, consiguió ayer, con grandes dificultades y tras cuatro votaciones en cada caso, que la Cámara de Diputados y el Senado elijan a sus aliados de izquierda para presidir ambas instituciones. Por su parte, Silvio Berlusconi anunció que el martes presentará su dimisión al presidente de la República.
Romano Prodi consiguió estrenar por fin ayer sábado su mayoría absoluta raspada en el Senado, de sólo dos escaños de ventaja, y su candidato, Franco Marini, fue elegido presidente de la cámara en la tercera votación.
Sin embargo, antes tuvo que pagar el peaje de los dos escrutinios frustrados del viernes, que arruinaron su objetivo de ofrecer de entrada una imagen de unidad y solvencia en el centro-izquierda. No se sabe si fue por estupidez reiterada o por simple traición, pero lo cierto es que al menos tres senadores que teóricamente apoyaban a La Unión de Romano Prodi le dejaron tirado en la decisiva votación del viernes y la madrugada de ayer sábado en el Senado.
Fue una velada entre el ridículo y lo patético, marcada por la aparición de papeletas que en vez de escribir bien el nombre de Franco Marini, anotaron ‘Francesco Marini’ o ‘Marini’, también nulo porque hay dos senadores con ese apellido. La duda de si eran errores involuntarios o intencionados, llevó a repetir la segunda votación, pero volvieron a aparecer dos nombres mal escritos. Marini perdió por un solo voto, pero ya daba igual porque la lectura era clara: la escasa mayoría de Prodi en el Senado le hace rehén del más mínimo obstáculo o capricho personal en esta cámara.
El líder de La Unión no sólo no logró despejar, con un triunfo compacto en la primera votación, los temores que infunde su exigua mayoría, sino que este traumático episodio los ha multiplicado. Las dudas de que pueda aguantar así los cinco años de legislatura y la sombra de la ingobernabilidad vuelven a nublar el horizonte.
Marini salió elegido finalmente ayer, poco antes de las tres de la tarde, aunque para entonces era la tercera votación y le bastaba la mayoría simple. Sin embargo, para rizar el rizo y con un delicioso ejemplo de ironía italiana, en esta ocasión sí superó por primera vez la mayoría absoluta de 162 escaños con 165 votos. Su rival, Giulio Andreotti, obtuvo 156.
La dimisión de Berlusconi
Esta forma de actuar, muy italiana, revela que alguien estaba descontento por alguna razón, y sobre esto circulaban este sábado mil teorías, o que hay un sector de La Unión que ha querido hacer presión sobre Romano Prodi para recordarle que la estabilidad del nuevo gobierno depende del cumplimiento de los compromisos adquiridos. Escamotearle el golpe de fuerza de obtener la mayoría absoluta a la primera, pero luego concedérsela de todos modos, es un gesto muy medido. De forma paralela, el candidato de La Unión a la presidencia de la Cámara de los Diputados, el líder comunista Fausto Bertinotti, obtuvo ayer la mayoría absoluta necesaria, tras algunos votos contrarios en sus propias filas registrados en la víspera.
Además de que llegar a un acuerdo sobre el sucesor de Ciampi no será nada fácil y volverá a cargar de tensión la política italiana, este escenario retrasaría casi hasta junio la formación del nuevo gobierno, una posibilidad que espanta a Prodi y que en cambio es la meta indisimulada de Berlusconi.
Horas después de la elección de los dos candidatos del centroizquierda como nuevos presidentes de la Cámara y Senado, el jefe del gobierno italiano en funciones, Silvio Berlusconi, anunció que el martes presentará su dimisión al presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi.