Perfil
Vicente Peset Mancebo
Valencia, 1965. Especialista en Neurología. Licenciado de Medicina y Cirugía en 1990, Doctor en Medicina y Cirugía en 1998, por la Universidad de Valencia.
Actualmente trabaja en la Agencia Valenciana de Salud, en el Centro de Especialidades de Aldaia. Vocal de la Sociedad Valenciana de Neurología desde Marzo 2005..
–¿Por qué se producen los ataques epilépticos?
–El mecanismo por el que se produce la crisis es básicamente un mal funcionamiento de las células del cerebro, realizándose descargas de actividad erróneas. Si estas células son de tipo motor se producirán movimientos, si controlan la visión, veremos cosas extrañas, si controlan el olfato, oleremos sustancias raras, perderemos la memoria, notaremos hormigueos u otras manifestaciones neurológicas.
Las causas de las crisis son múltiples y lo más frecuente es que no la encontremos. Las conocidas pueden deberse a lesiones cerebrales circulatorias, por traumatismos, por infecciones, malformaciones vasculares o tumorales, alteraciones metabólicas tipo bajada de glucosa o sodio en sangre, fiebre y consumo de alcohol y otras drogas.
–Desde la antigüedad que ya hacía referencia a los mismos: ¿Los médicos han avanzado en el conocimiento de las causas?
–La epilepsia es la enfermedad neurológica más llamativa en la historia de la humanidad, las primeras descripciones datan de 3000 años a. J. C. Si tenemos en cuenta que estos pacientes eran considerados como poseídos por espíritus o por dioses, y actuando en consecuencia se realizaban trepanaciones para liberar estos demonios, pienso que se ha avanzado considerablemente. Aunque todavía existen culturas que le dan este significado místico y en nuestro medio existen pacientes que no somos capaces de controlar aplicando todos los medios a nuestro alcance, incluida la cirugía. Creo que sabemos ya mucho sobre los mecanismos por los que se produce y los fármacos que los controlan.
–¿Que técnicas existen hoy para su detección?
–El electroencefalograma (EEG) complementado con el vídeo-EEG sigue aportando información muy útil sobre el funcionamiento cerebral en estos pacientes y los cambios eléctricos que ocurren en su cerebro. La revolución que supuso la introducción de la tomografía axial computarizada (TAC) y la imagen por resonancia magnética han cambiado en gran manera el conocimiento de las causas de la epilepsia. Se han podido diagnosticar muchos pacientes que anteriormente se hubieran considerado como desconocida. Además, existen otras técnicas en fase de estudio que seguirán mejorando el diagnóstico y el tratamiento. De todas maneras, la mejor técnica para su diagnóstico sigue siendo hablar con los pacientes y sus familiares, y que te cuenten lo qué les ha pasado.
–¿Es un síntoma de enfermedad mental o psiquiátrica?
–No. Respecto a los enfermos mentales existen dos aspectos. El primero sería que algunos entre sus manifestaciones psicológicas incluyen ataques que simulan una crisis epiléptica de forma consciente o inconsciente, a lo que nosotros llamamos “pseudocrisis” y llegan a ser realmente difíciles de distinguir. El segundo aspecto sería aquellas enfermedades que dentro de sus manifestaciones incluyen retrasos mentales y crisis epilépticas.
–¿ A quien “asalta” más la crisis epiléptica?. ¿Hay razones hereditarias?.
–Existen dos edades de máxima incidencia, en la primera década de la vida y en la década de los setenta. Debido a los problemas durante el primer año de vida, que disminuyen en los paises desarrollados, y las alteraciones vasculares y degenerativas en paciente mayores, que aumentan en paises desarrollados. Las causas hereditarias están claras en muy pocos tipos de epilepsia, siendo la mayoría poco heredables.
–¿Qué tipos de epilepsia existen y porqué esa diferenciación?
–Existen muchas formas de clasificar la epilepsia, una de ellas por la sintomatología que dan las crisis. Se clasifican en focales o generalizadas, según esté implicado parte de las funciones o todas las funciones cerebrales. La ausencia es un tipo de crisis generalizada donde se pierde a conexión con el medio, pero no se pierde la postura corporal. El estado epiléptico es una situación en el que el paciente no deja de presentar crisis epilépticas sin recuperación entre ellas, que necesitan tratamiento con goteros e ingreso en unidades de cuidados intensivos.
–¿Qué fármacos existen para combatir o prevenir las crisis?.
–Existen los fármacos antiepilépticos clásicos que todavía se utilizan con buenos resultados como la fenitoína, la carbamacepina, el ácido valproico y el fenobarbital. Y los nuevos fármacos con menos efectos secundarios y mejor tolerados como la lamotrigina, la oxcarbacepina, la gabapentina, el topiramato, tiagabina, el levetiracetán, la pregabalina y otros que siguen saliendo e investigándose.
–¿Existen fármacos contrapuestos u opuestos como puede ser la toma de antibióticos y los que sean para las crisis de referencia?
–Es cierto que algunos fármacos son capaces de reducir el umbral convulsivo, facilitar la aparición de algunas crisis, de todas maneras suelen pocos y no plantean grandes problemas a la hora de elegir una alternativa al tratamiento. Algunos de los tratamientos utilizados en pacientes psiquiátricos de las familias de antidepresivos y neurolépticos, algunos antibióticos de las familias de las quinolonas o los carbapenems.
–¿Deben llevar un régimen especial de vida los enfermos?
–Aunque nuestra intención como neurólogos persigue que el paciente realice una vida lo más normal posible para su edad y aspiraciones, no cabe duda que tanto la enfermedad en sí, como el tratamiento a seguir condicionan parcialmente su actividad. Esto adquiere especial relevancia cuando hablamos de pacientes jóvenes en edad de salidas nocturnas, en formación, con actividades deportivas en algunos casos de riesgo, con necesidad de conducir. Los pacientes epilépticos deben ser rigurosos en la toma de su medicación o de otro modo se ponen en riesgo de tener una crisis, deben llevar un horario de descanso nocturno estable, no deben beber alcohol, ni otros excitantes del sistema nervioso central, pero pueden beber café y coca-cola en cantidades moderadas. En caso de bañarse deben hacerlo acompañados o vigilados. Las enfermas epilépticas pueden quedarse embarazadas tomando algunos de los fármacos, aunque deben consultar al especialista si han pensado en hacerlo o si quieren tomar medidas anticonceptivas orales.
–¿Afectan estas crisis a la vida normal en materia de estudios, trabajo y al entorno?
–Naturalmente que sí, pero con un poco de buena voluntad y un control por personal cualificado la mayoría son capaces de integrarse en nuestra sociedad sin demasiados problemas. Los nuevos fármacos tienen menos efectos secundarios por lo que dejan a los pacientes con sus capacidades de aprendizaje íntegras y pueden seguir estudios de forma normal, siempre que sigan las indicaciones mencionadas. En cuanto a los trabajos se recomienda no cambiar de turnos horarios con frecuencia, intentar evitar maquinarias peligrosas o actividades que pongan en peligro la vida del paciente en caso de crisis (trabajar en un andamio, buceadores). Se puede conducir si el paciente esta estable aunque existen unas restricciones de 3-12 meses tras una crisis, dependiendo del tipo.
–¿Deben tener algún tipo de formación o información los parientes o el entorno en el que convive el enfermo para hacer frente a las crisis?
–La mayoría de los familiares de los enfermos ya saben cómo actuar y no se asustan en las crisis. Se debe evitar que el paciente se haga daño al caer o en el momento de la convulsión, apartando los objetos muebles, gafas o cosas en las que pueda golpearse. No se recomienda meterle algo en la boca, a no ser que sea personal especializado. Una vez finalizada la crisis conviene poner al paciente tumbado de forma lateral para evitar aspiraciones. Si es la primera crisis o existe algún dato médico añadido conviene consultar de forma urgente (fiebre, embarazo, segunda crisis, no se recupera...).
–¿Existen centros especializados en el tratamiento o seguimiento de estas crisis?
–La mayoría de los pacientes van a poder ser controlados por el médico de cabecera y su neurólogo habitual, aunque en algunos casos conviene remitirlos a centros especializados para la realización de alguna consulta o prueba diagnóstica o terapéutica añadida. En Valencia ciudad, que es el ámbito donde yo trabajo, existen dos centros altamente cualificados, que son las Unidades de Epilepsia del Consorcio Hospital General Universitario y del Hospital Universitario La Fe.
carlos pajuelo de arcos