Isabel Preysler y Kournikova revolucionan Valencia en una fiesta de Porcelanosa
“No quiero ser una suegra pesada”, asegura la reina del corazón en el concurrido acto
La visita de Isabel Preysler y Anna Kournikova de la mano de Porcelanosa revolucionó ayer Valencia. Ambas, madre y novia de Enrique Iglesias, se dejaban fotografiar por primera vez juntas en la inauguración de una tienda de la firma castellonense. “No quiero ser una suegra pesada”, aseguró la reina de la prensa rosa.
La firma azulejera más internacional contó ayer con la presencia de su cara más conocida en la inauguración de su tienda en la zona comercial de Sedaví. Isabel Preysler iba acompañada en esta ocasión por la novia de su hijo Enrique, la tenista y modelo Anna Kournikova.
Esta era la primera vez que ambas posaban juntas ante la prensa, lo que convirtió el acto en un acontecimiento repleto de fotógrafos y periodistas del corazón. Isabel y Anna llegaron pasadas las 19.30 horas a las instalaciones que Porcelanosa tiene en Sedaví, elegidas por sus grandes dimensiones.
Isabel, con falda de Dolce & Gabbana, cinturón y top de Valentino y sandalias de Óscar de la Renta, recibió tantos halagos como la tenista, vestida de Stella McCartney.
Las cuestiones estrella fueron sobre esta primera aparición pública y de la posible boda de Anna con Enrique. Mientras la joven modelo afirmaba que por ahora no hay planes de enlace, su suegra piensa que es como si “estuvieran casados, porque llevan mucho tiempo juntos”.
“Como madre me encanta que mis hijos sean felices. Yo siempre respeto las decisiones que tomen. Lo que no quiero ser es una suegra pesada”, indicó Isabel Preysler.
Lo que más le gusta a Anna –que no habla español y tuvo que ser traducida– de Enrique, según confesó ayer, es “la pasión que pone en todo lo que hace, además es divertido y sexy, tiene alma y corazón”. Isabel alabó la belleza de la tenista pero, sobre todo, “su alegría y su buen carácter”, que cree que es lo que ha conquistado a su hijo Enrique.
Aunque apenas se conocían, durante la cita de ayer ambas dieron muestras de entenderse muy bien. “Las hermanas de Enrique la conocen más que yo porque en Navidad, cuando nos reunimos todos, ella se marcha a Rusia con su abuela, que es la que la ha criado desde niña”, explicó ayer Preysler.
Respecto al próximo matrimonio de Carmen Martínez Bordiú, Isabel afirmó que está toda su familia invitada: “Sí voy a la boda. Apoyo siempre lo que deciden mis amigas de toda la vida y le quiero regalar algo que a ella le haga ilusión”.
L’Hemisfèric acogió después una gran fiesta, a la que asistieron más de 1.000 personas, que contó con un espectáculo del bailarín Igor Yebra y concluyó con fuegos artificiales. Además de altos cargos, entre los invitados había empleados, algunos a punto de jubilarse después de 30 años trabajando en la fábrica.
intrusas@lasprovincias.es