Bajo la consigna de “los libros se venden en las librerías”, emitida este año por el Gremi de Llibrers, los cambios han llegado a la 37 edición de la Fira del Llibre de Valencia, en la que participarán 84 librerías y que inauguró ayer la alcaldesa en los Jardines de Viveros.
Acompañaban a Rita Barberá el rector de la Universitat, Francisco Tomás, el director general del Libro, Vicente Navarro de Luján, y la concejala de Cultura, María José Alcón. La feria estará abierta hasta el próximo 7 de mayo, en un horario de mañana y tarde.
La novedad anunciada por Gloria Mañas, presidenta del Gremi, es que este año la Fira se dedica “en exclusiva” a los libreros para “reivindicar su papel en la cultura”, co mento Mañas. La carpa de la Associació d’Editors venderá libros, pero la gestión corre a cargo de los libreros. También venderán libros las instituciones (Ayuntamiento, Universitat, Diputación de Valencia), pero en esta ocasión el precio de las casetas se ha disparado un 50%.
Aunque nadie quiere ser agorero (“lo que es bueno para los libreros es bueno para los editores”, comentó ayer a LAS PROVINCIAS Rosa Serrano, presidenta de la Associación d’Editors), el recelo existe.
Los financiadores
Es el caso de Antonio Cuenca, que distribuye entre otras las publicaciones del Ayuntamiento, con quien tiene un contrato fijo. “Comprendo al Gremi, pero la subida abusiva de precios de las casetas me ha convertido a mí en uno de los financiadores de la Fira”, se queja Cuenca.
Manolo Montesinos, de Publicaciones del Ayuntamiento, asegura que el Gremi, ante la falta de apoyos, “ha buscado una financiación encubierta”. El pato lo han pagado los distribuidores y editores. Rosa María Rodríguez, del Consell de Cultura, cree que hay que coordinar los intereses “legítimos de los libreros con la necesidad de otorgar visibilidad a las editoriales, en todas las ferias del libro del mundo hay casetas de editores”.
Mañas reiteró que el oficio de librero “no busca entrar en guerra en el sector editorial” y apeló al espíritu de “concordia y el interés que nos une a todos los implicados en la promoción del libro”. El Gremi ha recibido este año menos subvenciones que en ediciones anteriores, y muchas de las de 2005 aún no ha podido cobrarlas.
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