Cuándo comenzó su trayectoria con las motos?
–Desde pequeño ya me gustaban. En la Feria de Valencia de las 2 ruedas en 1993 vi en la portada de una revista la moto que tengo la suerte de tener, la Suzuki RF 600 R. Desde que la vi me gustan las 2 ruedas. Los problemas de transporte me hicieron convencer a mi padre de la posibilidad de tener una moto, sólo tenía que demostrarle que tenía cabeza para llevarla y gracias a la ayuda de mi abuela tuve mi primera moto, una Vespino F9 que no dejaba de hacerle kilómetros.
–¿Ha competido en alguna carrera?
–Me regalaron una vieja Derbi Fdx y competí en Xàtiva. Todo eran motos nuevas, la mía con los neumáticos cuarteados, la suspensión rota en cualquier momento podía hacerme caer, pero dije ¿ahora o cuándo?
–¿Cuál fue su objetivo?
– Mi objetivo era no caerme pero una vez dan la salida no te controlas y en una curva muy cerrada se me fue la moto, la palanca de cambios y no me clasifiqué, pero llegué a una conclusión: Las carreras de moto y yo habíamos empezado un largo camino.
–¿Alguna mala experiencia en su vida relacionada con las motos?
–La muerte de mi hermano en un accidente de moto cambió mi vida, desde entonces la situación familiar ha sido complicada y las motos han sido un tema delicado, han pasado 4 meses y pienso en competir porque las motos me ofrecen emociones. Para correr prefiero el circuito, te da más seguridad, he corrido en Albacete y en Cheste y de todos los kilómetros hechos solo he tenido un percance sin repercusión.
–¿En qué consiste su trabajo en el circuito de Cheste?
–Recoger al piloto que se cae, resguardarlo de que ninguna moto incida sobre él o coger su moto. Gracias a trabajar en Cheste, he ido a Qatar a las pruebas de superbikes y moto GP. También he trabajado con Fórmula 1 y es impresionante, piensas que van a salirse pero es como si fueran por raíles.