La jerarquía católica no puede ocultar que le preocupa el progresivo alejamiento y desafección de los jóvenes de la Iglesia, como se empeñan en recordar recientes estudios sociológicos. Por eso, la Conferencia Episcopal está decidida a embarcarse en un profundo proceso de reflexión y autocrítica. Ahora bien, este autoexamen no debe obviar que la situación creada tiene un evidente caldo de cultivo. “No tiene nada de extraña, porque en la juventud brota lo que los adultos siembran. En una sociedad donde el laicismo está en el poder, donde hay una militancia laicista y, por tanto, una gran permisividad e indolencia de buena parte de la sociedad con las cuestiones religiosas y morales, es lógico que la juventud no se manifieste excesivamente preocupada” con los asuntos religiosos.
Lo dijo, sin ambages, monseñor Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, durante el acto en el que presentó el Encuentro Nacional de Jóvenes que tendrá lugar en Pamplona y Javier (Navarra) del 4 al 6 de agosto de 2006, dentro de los actos programados con motivo del V Centenario del nacimiento de San Francisco Javier.