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Sábado, 22 de abril de 2006
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C. VALENCIANA
la torrà
Revolución “Oro”
Aprovechando la tendencia de resarcir a distintos colectivos por lo ocurrido en otras etapas históricas, se hace necesario revisar con urgencia la situación de los jubilados, en especial, de aquellos que se ven afectados por la inexistencia, hace años, de los mecanismos que hoy aseguran una jubilación digna.

Ellos acaban de reivindicar en Valencia que se incrementen las pensiones teniendo en cuenta que muchos de los actuales pensionistas no podían cotizar más en su momento. Basta recordar cómo era la España rural de hace cincuenta o sesenta años.

Al escucharles quejarse por recibir pensiones de 300 euros al mes es inevitable recordar las facilidades que se dan a padres con niños pequeños, familias numerosas o jóvenes, por su especial situación personal, lo que obliga a reflexionar sobre las necesidades del colectivo que recibe la ayuda. Ciertamente los padres o las familias numerosas tienen que hacer frente a un gasto enorme durante varios años pues cualquier hijo supone un desembolso constante y en aumento. Los jóvenes necesitan, del mismo modo, ayudas para formarse, para iniciar una vida en pareja o para acceder a un primer trabajo. Es decir, para comenzar.

Sin embargo, con esas pensiones tan ridículas pareciera que los mayores no tuvieran necesidades o tuvieran menos que aquellos que empiezan su andadura vital. Nada más lejos de la realidad, pues si para construir los cimientos hacen falta ladrillos y cemento, para sostenerlos en pie hace falta material, mano de obra cuidadosa y un buena revisión. Así, los mayores sufren, con frecuencia, un incremento progresivo de gastos por la disminución de la autonomía personal, es decir, para cubrir los costes de la edad o de la enfermedad. Y todo ello sin posibilidad de obtener recursos para lograrlo.

Por eso, el problema no se aborda solo con un Plan de Dependencia por muy adecuado y bien diseñado que esté. Se hace perentorio un cambio de mentalidad para que toda la sociedad dé prioridad a la cuestión. El paralelismo más claro es el avance tecnológico que revoluciona la empresa y los tipos de trabajo, las Universidades y los tipos de carrera o los entornos familiares y el tipo de ocio.

Así como toda la sociedad se transforma para responder a esa nueva situación, también debe hacerlo en relación a los mayores planteándose nuevos puestos de trabajo, nuevas carreras o especialidades profesionales y nuevos modos de organización social.



 

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