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CULTURA
fotografias polémicas
Tunick retrata a mil personas desnudas en la playa de San Sebatián y en el Kursaal
Familias, jóvenes, personas mayores o parejas desafiaron al mal tiempo y desmintieron la "fama de tímidos de los vascos"
Tunick retrata a mil personas desnudas en la playa de San Sebatián y en el Kursaal
El fotógrafo de Nueva York Spencer Tinick trabaja en uno de sus multitudinarios desnudos en el Kursaal./EFE
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El fotógrafo estadounidense Spencer Tunick ha conseguido reunir hoy a cerca de 1.200 personas que voluntariamente han posado desnudas para las fotografías que ha llevado a cabo en el interior del Palacio Kursaal y en la playa donostiarra de La Zurriola.
Pese al mal tiempo y la hora temprana de la cita, más de mil personas acudieron a las ocho de la mañana al Kursaal, así como cerca de ochenta medios de comunicación acreditados para cubrir el evento.
A esa hora, aún había gente inscribiéndose para esta experiencia a la que muchos asistían por la novedad de que un evento de este tipo tuviera lugar en San Sebastián. Entre los "animados" podían verse parejas, familias con hijos, gente mayor, personas solas y alguna que otra "cuadrilla" recién llegada de fiesta y con cara de no haber dormido.
La mayoría de los participantes provenía de la capital guipuzcoana y alrededores, aunque también había bastantes extranjeros, muchos de ellos residentes en Euskadi, procedentes de Francia, Brasil, Holanda o Alemania. También hubo personas de otras provincias españolas, como un grupo llegado de Madrid "sin dormir" para participar en el trabajo de Tunick, o algunos de Barcelona que repetían experiencia.
Mientras que la mayoría de los asistentes confesaba asistir por "curiosidad" y "no sentir pudor" por el hecho de tener que desnudarse en público, un grupo de personas con edades cercanas a los 40 años procedentes de Francia matizaba que participaban en la instalación "porque es arte público para todos, sin competiciones, algo que no es sensual, sino considerar el cuerpo humano como una obra de arte".
Momentos de tensión en el Kursaal con la prensa
Tunick realizó finalmente más de cuatro fotografías, dos de las cuales se realizaron en el interior del Kursaal, mientras que el resto tuvo como escenario la playa de la Zurriola, a pesar de la climatología. En la primera de las instantáneas, el fotógrafo colocó a las personas a ambos lados de las escaleras que dan acceso al foyer del Kursaal, unos de frente y otros de espaldas, al tiempo que otros se situaban en las barandillas.
En ese momento, cuando la prensa tuvo acceso al lugar, se produjo un pequeño altercado debido al espacio reservado a la misma para realizar su trabajo, lo que casi provoca un plante ante el fotógrafo estadounidense por su malos modos. El ambiente se calmó al acceder al lugar donde se podía presenciar la siguiente instantánea, aunque los participantes realizaron una pitada ante la llegada de los medios y les gritó que "se pusieran en pelotas", algo que sólo hicieron algunos miembros del equipo del programa 'Caiga Quien Caiga'.
Aplauso final y caras de satisfacción
La sesión terminó, al igual que las anteriores, con los aplausos de los participantes y un "Eskerrik asko" (gracias) del artista estadounidense. Mientras que unos se retiraban hacia el Kursaal para vestirse sus ropas, Spencer Tunick realizó una última fotografía en las rocas con parejas en una actitud más erótica que las anteriores.
La gente salía "feliz" de haber participado en la experiencia y en su gran mayoría con ganas de repetir. El frío o la arena no han sido problema y el hecho de desnudarse ante tanta gente tampoco. En todo caso, como señalaba el director del Centro de Atracción y Turismo donostiarra, Manu Narvaez, "la salida de todos sin ropa ha sido una forma de soltar adrenalina".
Spencer Tunick aseguró haber "disfrutado mucho" trabajando en la capital donostiarra y en "este edificio maravilloso de Rafael Moneo". Asimismo, señaló que cuando la gente dice que los vascos son tímidos" hoy, según dijo, "he enseñado que no tienen nada de tímidos". Por último, afirmó que está en conversaciones con el presidente de la Fundación COFF, Enrique Ordóñez, hablando para exponer próximamente esta obra en San Sebastián, ciudad a la que confesó querer volver.