lasprovincias.es
Viernes, 21 de abril de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO SERVICIOS LP PUNTO RADIO LP TEVA CENTRO COMERCIAL
LO + BUSCADO

-Radares

-SMS gratis
-Ofertas de viaje
-Regalos
-Dietas on line
-Vehículos km 0
-Revelado digital
-Empleo Valencia
-Balnearios
-Motor Valencia
-Venta de pisos
-Horóscopo
-Callejero
-Vuelos baratos
-Ocio, recetas, chat, postales...

EDICIÓN IMPRESA
INTERNACIONAL
Bush reclama más libertad para los chinos en la primera visita de su presidente a Estados Unidos
George Bush y Hu Jintao comparten su rechazo a la actividad nuclear de Irán pero difieren en la respuesta
Bush pidió ayer al presidente de China mayores libertades ciudadanas para que el país asiático pueda prosperar. El presidente estadounidense se reunió con su homólogo chino, Hu Jintao, ayer en la Casa Blanca y ambos expresaron su rechazo al programa de enriquecimiento nuclear iraní, aunque difirieron en la respuesta.
Con una salva de 21 cañonazos pero sin el relumbrón de una cena de gala, con manifestantes que han logrado infiltrarse dentro de la Casa Blanca pero con un evidente esfuerzo de comprensión bilateral, con mucha anticipación pero ningún acuerdo concreto, los máximos líderes de China y EE. UU. –dos colosos que rivalizan en la esfera mundial pero que se encuentran fusionados por enormes intereses económicos– celebraron ayer una cumbre en la que ambos expresaron el deseo compartido de aliviar sus fricciones comerciales y coordinar esfuerzos para contener los riesgos de proliferación nuclear planteados por Irán y Corea del Norte.

Al término de sus conversaciones en el Despacho Oval, tanto George W. Bush como su homólogo chino, Hu Jintao, coincidieron en reconocer la enormidad del trabajo pendiente para aliviar todas las fricciones e incertidumbres acumuladas en las hiperbólicas relaciones de estos dos rivales de la globalización.

Ante el punto más contencioso de esa complicada relación, la infravalorada moneda china y su impacto en un déficit comercial que para EE. UU. superó el año pasado los 161.000 millones de euros, Bush apreció las medidas adoptadas el pasado verano para ajustar la cotización del yuan pero insistiendo en la necesidad de avanzar hacia una libre cotización que facilite un campo de juego más equilibrado en la relación comercial.

Hu Jintao declaró que comprendía todas esas inquietudes cambiarias, explicando que su país está intentando promocionar la demanda interna de sus 1.300 millones de consumidores y aumentar las importaciones procedentes de EE. UU., destacando las compras cerradas antes de su viaje por valor de más de 13.000 millones de euros.

Rechazo a Irán
Sobre la espinosa cuestión del reto nuclear planteado por Irán –frente en el que China no respalda la posibilidad de sanciones si la teocracia de Teherán persiste en su programa de enriquecimiento de uranio– Bush indicó la existencia de un consenso básico. Según el presidente de EE. UU., China comparte el objetivo de impedir que Irán fabrique armas nucleares o tenga la capacidad para producirlas. Consenso que no se extiende a las “tácticas” para lograr ese objetivo. Ante la amenaza nuclear bastante más avanzada de Corea del Norte, Bush solicitó ayuda a China para volver a la mesa de negociaciones.

Durante los brindis en la Casa Blanca, los dos presidentes pudieron escuchar y ver a los manifestantes reunidos en la avenida Pensilvania empeñados en denunciar las contradicciones del gigante asiático sometido tanto a una ejemplar progreso económico como a un régimen político autoritario controlado por el Partido Comunista, con un historial patético en derechos humanos y libertades. En este sentido, Bush argumentó que para que China continúe prosperando, sus ciudadanos deben tener ‘‘libertad de reunión, de expresión y de culto’’.

Por su parte, Hu Jintao, al ser preguntado por un periodista estadounidense cuándo su país se va a convertir en una democracia con elecciones libres, no parpadeó al responder: ‘‘No sé lo que usted quiere decir con una democracia’’, afirmando que los chinos se encuentran sometidos a un proceso de ‘‘reestructuración política’’ que aspira a producir en el futuro una ‘‘democracia socialista’’.

El momento más desconcertante fue protagonizado por una militante china de la secta Falun Gong, que gracias a un pase de prensa, ha increpado a gusto y desde primera fila a Hu Jintao antes de ser detenida por los servicios de seguridad.



 

[an error occurred while processing this directive]