Cuatro ciudadanos españoles que pasaban sus vacaciones en Rumania terminaron la madrugada del lunes en comisaría por haber entrado “ilegalmente” en el castillo de Drácula, en el centro de Bran.
Los cuatro turistas, acompañados por una rumana, “escalaron el muro del recinto del castillo medieval” y entraron en el patio, según un comunicado de la policía. Los turistas explicaron su presencia ilegal por el hecho de que se les acababan “sus vacaciones y no tenían tiempo para una visita al castillo en los horarios establecidos”, indicó la fuente.
La policía controló su identidad y sólo la acompañante rumana deberá pagar una multa.
El castillo de Bran, situado en el corazón de Transilvania, cerca de Brasov, está unido a la imagen del príncipe sanguinario rumano del siglo XV Vlad Tepes (el empalador), que inspiró el personaje de Drácula. Fue construido en 1212 por los caballeros teutónicos.
En 1920 los habitantes de Brasov ofrecieron este castillo a la reina María de Rumania, la bisabuela de Dominic de Habsburgo, arquitecto instalado en Estados Unidos que acaba de obtener la cesión del edificio.