Dentro del ámbito palestino, las reacciones al atentado fueron las esperadas, ya que por un lado el presidente Mahmud Abbás expresó su condena más enérgica, mientras que Hamás se mostró comprensiva con el suicida.
Jaled Abú Hilal, portavoz del Ministerio del Interior palestino, que está en manos de Hamás desde hace dos semanas y media, marcó el tono de los fundamentalistas al manifestar que el atentado era una respuesta “legítima” a las “agresiones” continuas de Israel.
“Creemos que esta operación es el resultado directo de la política de ocupación y de agresión brutal y sitio que Israel está imponiendo a nuestro pueblo”, dijo Abú Hilal.
Otro dirigente de Hamás, Musa Abú Marzuq, exiliado en Damasco, justificó el atentado diciendo que “los israelíes deben sentir lo mismo que sienten los palestinos”.
El atentado de Tel Aviv es el primero que tiene lugar desde que Hamás se hizo cargo del Gobierno de la ANP, pero las reacciones de sus líderes muestran que los fundamentalistas no van a dar su brazo a torcer y no van a perseguir a las organizaciones que los cometen y especialmente a la Yihad Islámica.
Muy distinta fue la reacción de Mahmud Abbás, quien no dudó en calificar el atentado de “terrorista”. Abbás agregó que está en contra de cualquier tipo de violencia que sufran los civiles, tanto si ésta viene de la parte israelí como si viene de la parte palestina.
La actitud de Hamás provocará que la presión internacional se incremente sobre la ANP y conduzca a los palestinos a una situación más difícil. Los países occidentales ya han suprimido la ayuda financiera a la ANP y nada parece indicar que vaya a cambiar esta actitud a corto o medio plazo, máxime cuando Hamás insiste en defender la lucha armada.
La infiltración del suicida, pone en cuestión la efectividad del cierre total que Israel ha impuesto en los territorios ocupados y que está en vigor desde el mes pasado.