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Lunes, 17 de abril de 2006
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cuidado con la morralla

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Aveces, en la inversión en Bolsa, hay que actuar como en la pescadería. Con frecuencia, a la hora de hacer una compra marinera, tenemos que estar atentos a que no se nos cuele la morralla, ese pescado menudo, pero de escaso valor, que siempre se mezcla con las joyas del mar. En Bolsa, como decía, sucede algo parecido. Junto a los grandes valores, los más líquidos y sólidos, intentan colarse los títulos morralla. Y más, en estos tiempos de tremendas revalorizaciones.

Algunos inversores, impresionados por la explosiva marcha de este tipo de valores, no se detienen a detectar si son morralla. Y así llegan los sustos. Estas acciones, de muy poca liquidez, suelen ser calentadas por especuladores. El valor puede subir espectacularmente varios días seguidos. Usted se anima, creyendo que esa subida no va a tener fin. Pero una vez dentro, contempla como la caída es imparable. Y lo peor es que no puede hacer nada, porque por la iliquidez de esas acciones lo más probable es que quede atrapado en ellas. Invertir en esas compañías es como jugarse el dinero una noche en el casino, no hay diferencia. Aunque le tienten, porque es normal que lo hagan, ya que algunas acumulan una revalorización superior al 100% en lo que llevamos de año, no pique, pues la apuesta casi seguro que le saldrá bastante mal.

Siempre, lo más conveniente es invertir en las compañías del Ibex-35, las más líquidas de la Bolsa española. Pero sin olvidar las buenas oportunidades que presenta el mercado continuo. Hay compañías como Mapfre, Ebro Puleva, etc, que ofrecen excelentes opciones de inversión, porque se les puede considerar prácticamente como del Ibex-35, ya que en cualquier momento entrarán a formar parte del indicador. De la morralla, por favor, olvidénse. Por mucho que suban esos valores, sean inteligentes y no se dejen atrapar.