Un buen día, más tarde que pronto, al Gobierno de la nación se le ocurrió crear unos Juzgados especializados para intentar atajar sin demora todos los casos de violencia sobre la mujer que aparecen casi diariamente en los distintos medios de comunicación. Tan loable idea se vio rápidamente salpicada por la estrechez de miras en la creación de órganos de este tipo y en la grandilocuencia con que se quiso presentar a la opinión pública, llegándose a afirmar que se habían creado unos cuantos cientos Juzgados al respecto, cuando lo cierto es que apenas rondaban la veintena.
El provecho de la cosa política en estos temas se plantea una vez tras otra. Creado el
problema
, como patata que quema las manos, unas Administraciones han acusado a las otras de lo muy mal que lo hacen en este tema y han ido dejándola arder. Y mientras tienen a los funcionarios de dichos Juzgados más quemados que la pipa de un indio por falta de recursos e instalaciones adecuados, y a las mujeres maltratadas aguantando lo absurda que puede ser la justicia por el simple hecho de su manipulación política.
Sin solución de continuidad, la Administración valenciana presentó un plan hace apenas unos días para dar remedio a tanto desaguisado, que consistía en la creación de diez Juzgados específicos, repartidos por toda la Comunidad Valenciana, pretensión que se vio rebajada de principio a siete, porque al Ministerio le parecía demasiado
profunda
y que finalmente, por intereses nada claros, el Ministerio de Justicia ha dejado sólo en tres Juzgados.
El resultado es el siguiente: en el supuesto de que sea usted señora, y tenga la mala suerte de que su cónyuge la agreda, a partir de ese momento tendrá que enfrentarse a otro tipo de disyuntivas. Si es usted agredida en Badajoz, Olivenza o Montijo, su pena –no dejando de ser muy grave– será menor, pues le atenderán en un Juzgado especializado donde apenas tramitarán 180 asuntos al año. Sus funcionarios por consiguiente estarán en disposición de atenderla de forma exquisita, pero si tiene usted la desgracia de ser agredida en la Comunidad Valenciana, por ejemplo en Villar del Arzobispo, Casinos o Ademuz, sintiéndolo mucho, no dispondrá usted de un juzgado especializado en violencia sobre la mujer, tendrá que compartir su pena con otras 800 mujeres más al año, que son los casos que ha de tramitar el Juzgado de Llíria que tiene encargado estos temas, además de sus asuntos habituales.
Tendrá un poco más de suerte si es usted vecina de Museros, San Antonio de Benagéber o Montroy, pues sí dispondrá de un juzgado especializado, pero claro, en Torrent, con otros 800 asuntos al año.
Pero que en cualquier caso es tener menos suerte que en toda la provincia de Albacete, donde tienen menos asuntos de violencia que en los Juzgados de Llíria (no exclusivo) y de Torrent (exclusivo). Podíamos seguir con los números pero no vale la pena, sirven los ejemplos dados.
Visto lo visto, parece que tenemos mujeres de distintas categorías o, mejor dicho, agresiones de distinto calado, según el territorio donde son agredidas. Parece que una bofetada, un insulto, un moratón, un herida física o psíquica abierta, una amenaza o un asesinato no merezcan la misma inversión y consiguientemente la misma atención en unas partes del Estado que en otras. Debe de ser una nueva edición del Estado de las Autonomías en versión nuevo Estatut. O es que les importa un bledo lo de la violencia sobre la mujer, lo único que interesa en el Ministerio de Justicia de verdad es que se fastidie el otro, sencillamente porque es de otro signo político. Porque no mueven un solo dedo para solucionarlo, al menos en la Comunidad Valenciana no. Ya salieron en la tele anunciando e inaugurando qué era lo que les importaba.