es la nueva moda. Salir ‘‘a matar’’, registrar la hazaña con la cámara del teléfono móvil y colgar después el vídeo en Internet. Es la nueva moda entre adolescentes sin escrúpulos que se extiende como la pólvora por toda España. Uno de los últimos casos se produjo en Gandia esta semana. Veinte estudiantes se citaron para ver y grabar una pelea entre dos compañeros. El mensaje corrió de móvil en móvil, pero no hubo paliza .
Estos vídeos saltan luego a la Red, algunos con gran contenido violento y con víctimas indefensas, sobre todo mendigos. Es el caso de la agresión de un joven barcelonés de 26 años a unos transeúntes elegidos al azar mientras su cómplice repartía los golpes. Lo pasaban en grande los dos amigos viendo las imágenes registradas por un celular de última generación. Observando a sus víctimas con la cara desencajada por el dolor. De un aparato tanto o más moderno se sirvieron diez menores sevillanos para grabar durante cinco interminables minutos a una compañera de clase con síndrome de Down mientras la insultaban y la obligaban a repetir comentarios de índole sexual. Enviaron la grabación al resto de la clase a través del correo electrónico.
‘‘Las peleas y los vídeos retransmitidos por el móvil circulan en los recreos y se coleccionan como si fueran cromos’’, explica una adolescente en un foro de Internet referido al acoso escolar. Otro estudiante también se confiesa: ‘‘Nosotros empezamos a grabar, pero sin pegar. Sólo lo hacíamos por ver, pero cuando vimos que gente de nuestro curso, tercero de ESO, quedaban fuera del instituto para pegar a marroquíes, lo dejamos’’.
Fenómeno
‘‘Hay cada vez más páginas web que recogen filmaciones rápidas de palizas grabadas. Esto se observó por primera vez en torno a los distintos conflictos bélicos. Hubo empresas que ofrecían suscripciones gratuitas a cambio del envío de una filmación’’, argumenta Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles, asociación contra la pornografía infantil en Internet.
‘‘Es el maltrato entre iguales, con el componente añadido de grabarlo y difundirlo’’, resume el catedrático de Psicología Enrique Arranz. Se suma a este argumento la especialista en Psicología Infantil y Adolescente Isabel Menéndez, quien aporta un dato –‘‘los delitos cometidos por menores se han incrementado en un 490% en los últimos años’’– y arroja algo de luz sobre el perfil del adolescente violento: ‘‘El 80% pertenecen al género masculino, son irreflexivos, no controlan los impulsos, presentan fracaso escolar, son incapaces de ponerse en el lugar del otro y no se sienten culpables porque creen que el otro se lo merecía’’.
Javier Urra, asesor de la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Madrid, recuerda el caso de ‘‘ca
torce chavales que dieron una paliza a otro en el chalé de uno de ellos. Cada uno decía haber propinado un golpe. Uno, el puñetazo, otro, la patada... La suma era la paliza; la cobardía, hacerlo arropados por el grupo. Se desrresponsabilizaban entre sí’’.
Modales
A que la familia es la primera es
cuela apelan aquellos que tratan de definir el origen de los comportamientos de violencia gratuita por parte de pequeños Corleones. Pero que ‘‘para educar a un niño hace falta una tribu entera’’ se apresura a interpretar, recurriendo a ‘‘un proverbio africano’’, el pensador y filósofo José Antonio Marina, en su libro Aprender a vivir. La tribu son padres, profesores, escolares, Admi
nistración... Y los brujos de la tribu, expertos en pedagogía, psicología, relaciones interpersonales... ‘‘La sociedad necesita buenos modales para vivir –sostiene–, pero hoy estos se han encallado en la escuela y fuera de ella’’.
‘‘Hemos empezado a detectar ca
sos de padres que se preguntan qué llevarán sus hijos en el móvil, pero no se atreven a cuestionarles por miedo a que se rompa esa línea de permisividad con que les han educado, y sus hijos se pongan en contra de ellos. ‘Te doy libertad’, les dices, mientras te preguntas si tu hijo será uno de ellos’’, explica Pilar Triguero, de la Confederación Laica de Padres de Alumnos (Ceapa).
La Conselleria de Cultura, Educación y Deporte ha recomendado a los centros valencianos que regulen el uso del teléfono móvil de manera consensuada y democrática. Algunos institutos ya han establecido las primeras restricciones. En el caso del Vicent Andrés Estellés, en Burjassot, ha prohibido que los alumnos entren en clase con móviles tras detectar varios vídeos de contenido violento.
Correctivos
José Antonio Martínez, presidente de la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Educativos Públicos (Fedadi), explica que, si se dan situaciones que puedan con
llevar la expulsión de un estudiante, la decisión de abrirle o no expediente pasa por el consejo escolar. La determinación se tomará ‘‘no antes de 20 días o un mes, cuando habría que separar a la víctima del agresor de inmediato. Pero el equipo directivo no está autorizado para encarnar un liderazgo real y actuar con rapidez’’.
Es lo que ha pasado en Xàtiva tras la pelea organizada entre alumnas de los institutos La Costera y Josep de Ribera, que se citaron para pegarse. El centro de La Costera abrió expediente de expulsión a seis de sus estudiantes, de entre 13 y 15 años. Los castigos oscilan entre los 10 días hasta el mes de exclusión de las aulas.
Martínez no niega que el deterioro de la convivencia escolar es un hecho. Hace dos semanas, un profesor de Lenguas Clásicas de Ciudad Real era abordado en plena calle y golpeado por tres adolescentes. Uno grababa. Otros dos pegaban. ‘‘El del móvil gritaba que me diesen en la cara para que no pudieran reconocerme’’, relató el maestro.
Parte de la solución del problema también llega por teléfono móvil. En la Comunidad Valenciana, el sindicato ANPE ha puesto en marcha recientemente el Teléfono del Defensor del Profesor para docentes que se sienten maltratados por sus alumnos y no saben a quién acudir.