David Trueba aborda el “difícil” viaje de la madurez en su última película
El director y los protagonistas presentaron ‘Bienvenido a casa’ en Valencia
David Trueba tenía ganas de rodar una comedia. Después de un paréntesis de casi cuatro años, el director madrileño regresa a las pantallas con una divertida historia sobre el amor, la paternidad, la relación de pareja... Una película sobre la vida que cuenta con un magnífico reparto.
Una película sobre “la difícil travesía hacia la madurez”. David Trueba presentó ayer en Valencia
Bienvenido a casa,
una divertida comedia en la que aborda las dificultades de compartir la vida en pareja y sostener el amor.
Eva (Pilar López de Ayala) y Samuel (Alejo Sauras) forman una joven pareja que decide trasladarse a vivir juntos a Madrid. Sus vidas dan un vuelco cuando ella le anuncia que esperan un hijo.
Trueba plasma a través del personaje de Alejo Sauras “la duda sobre si somos capaces de asumir la responsabilidad que supone la paternidad”.
Samuel no lo tiene claro. Tampoco fácil. Trabaja como fotógrafo en una revista de información, rodeado de pragmáticos, amargados y frustrados que abominan de la relación de pareja y de todo lo que ello conlleva: formar una familia.
La fría y atractiva redactora de sucesos (Ariadna Gil), el amargado crítico de cine (Juan Echanove), el atípico informador económico (Julián Villagrán), el desaprensivo periodista deportivo (Jorge Sanz) y el frustrado cantautor que dirige la sección musical (Javivi Gil Valle) le ofrecen una visión irónica e hiriente del amor y de la vida.
En el lado opuesto, Eva representa que la libertad “no es hacer lo que a uno le dé la gana, sino ser maduro para decidir qué responsabilidades se quieren adoptar”.
Con esta película Trueba ha realizado un divertido retrato del amor lejos de “las promesas tópicas para toda la vida” porque considera que son “una gran falsedad”.
“Tenía muchas ganas de hacer comedia”. El director madrileño se reconoce espectador del género y asegura que de las 10 películas que más le gustan 9 son cómicas.
El humor siempre ha sido un “dinamizador social”, pero, lamenta, “estamos perdiendo la costumbre de hacer chistes de todo”. En los últimos tiempos, ha visto “a demasiados cómicos tener que pedir perdón. Y eso me parece peligroso”.