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Sábado, 1 de abril de 2006
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C. VALENCIANA
la torrà
Cemento armado
En aras de la normalización, desde hace tiempo, los anunciantes de detergentes no buscan solo mujeres como protagonistas de sus spots. Prueba de ese impulso es la convocatoria de una organización femenina para premiar el anuncio que diera una imagen menos feminizada de las tareas del hogar y, en efecto, hace unos años, se lo llevó aquel en el que un chico se ofrecía voluntario para fregar los platos.

A veces esa buena intención responde más al deseo que a la realidad de nuestro entorno porque, según un estudio, las valencianas dedicamos cinco horas a las tareas domésticas frente a las dos que dedican los valencianos. Así, esos anuncios quedan más en un intento por concienciar que por retratar.

La distancia entre el discurso oficial y la realidad sigue siendo, en muchas ocasiones, excesivamente amplia, razón de más –dicen algunos- para insistir pues, de lo contrario, costará más transformar la conciencia colectiva.

Eso es lo que parece ocurrir en Cevisama cuando reiteradamente una empresa azulejera se empeña en promocionar su stand con pases de lencería femenina.

No dejan de resultar preocupantes algunos gritos en el cielo de voces críticas que solo censuran lo que es una forma más –de las peores, pero una más- de utilizar a la mujer para vender productos vinculados al hogar, no en vano, la reina del azulejo en España es Isabel Presley. Bien es cierto que no representa al ama de casa con los guantes puestos y un moño en el pelo luchando con el Tekno Bald para blanquear las juntas del cuarto de baño pero tampoco es un caballero ofreciendo una glamurosa visita a su reluciente casa. Lo mismo sucede en los anuncios que muestran las tareas domésticas más desagradables, por ejemplo, ¿quién suele salir limpiando el inodoro, en compañía de Pato W.C? ¿O a quién aconseja Don Limpio para limpiar la grasa más incrustada? ...¡Ecco!

Además no puede olvidarse que en muchos sectores se ofrece valor añadido a una compra o se utiliza un espectáculo como reclamo de una venta; de hecho, los defensores de la idea dicen que, con los pases, han aumentado las visitas. La pregunta es ¿han aumentado las ventas? Quienes se indignan –con razón- deberían pensar qué busca un cliente que visita el stand de esta empresa para ver a unas señoras en ropa interior. La respuesta es sencilla: azulejos, precisamente, no.



 

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