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Jueves, 30 de marzo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
Valencia
Casa Santonja
Esta es nuestra tierra, estos son nuestros árboles, estas nuestras casas, estos nuestros pueblos, si no lo cuidamos nosotros, ¿quién lo hará?’’. Esta elegía de Gier expresa plenamente esa excelente asociación cultural IEVA, su presidenta, su junta, sus asociados y sus colaboradores. Nadie les obliga, ni intereses políticos ni económicos, sólo el amor a lo nuestro, a mejorar lo autóctono y a que no desaparezca lo que nos dejaron de bueno. Y de esto último se trata la Casa Marau a finales del siglo XVIII, y más tarde llamada Casa Santonja al unirse en matrimonio unos ilustrados.

Eran de esa ilustración que nos llegaba de Francia pese a los obstáculos que imponían las monarquías de turno, colocando a perros guardianes como Floridablanca. Santonja, librepensador y masón, creó aquí en L’Olleria un templo de iniciación, posiblemente el más completo actualmente de España.

Es una suerte el disponer de este tesoro pues es sabido que el franquismo intentó borrar todo vestigio de los librepensadores. Murales con palabras como libertad, justicia o belleza impregnan toda la casa de una belleza que nos traslada al XVIII.

La Casa, amigos, se cae. Goteras, humedades y la plaga peor, los robos para souvenirs, un azulejo por aquí, una tarima por allá. ¡Hay que hacer algo, por favor!. Esta casa es de propiedad pública, del Ayuntamiento, Afortunadamente hay una persona, Josep Vicent Vidal, que pide ayuda para salvar este templo único y sólo el IEVA da su apoyo pero es insuficiente. El pasado viernes se reunió un equipo de lujo con ocho especialistas en restauración, iconografía, y liberalismo para su consulta y análisis y una mesa redonda pública en el cine Goya.

Es cierto que faltaban Diputación y Ayuntamiento, y deben de aportar su palabra y medios, son ellos en quienes confiamos su restauración y mantenimiento porque valores ilustrados ya los aporta el IEVA, sobre todo Vidal, y los que rezan en los murales; constancia, trabajo y amor a la belleza.