Cinco discapacitados mueren al arder una residencia en Massamagrell
El centro acoge a 120 internos pese a que aún no dispone de la licencia administrativa para alojar a personas disminuidas psíquicas
Cinco discapacitados murieron ayer en el incendio de la residencia de ancianos San Lorenzo de Brindis, en Massamagrell. El fuego se declaró en la enfermería del centro, que aún no tenía concedida la licencia para discapacitados que había solicitado. La mayor parte de los internos, unos 120, se encontraba en las habitaciones superiores. La Guardia Civil investiga si el fuego se inició en un cable eléctrico o por un mechero.
La muerte y el fuego se aliaron ayer para convertir la residencia San Lorenzo de Brindis de Massamagrell en un infierno de desolación, tragedia e impotencia. El plácido escenario en el que se encuentra situado el centro de atención a discapacitados –en medio de una amplia pinada– se tornó en una trampa mortal para cinco enfermos poco después de las siete y media de la tarde.
Cuatro hombres y una mujer, de entre 30 y 80 años –todos enfermos terminales–, se hallaban ingresados en la enfermería, situada en la primera planta del edificio de tres alturas. Según indicaron a LAS PROVINCIAS fuentes municipales, las primeras hipótesis apuntan a un accidente como detonante del drama. Al parecer, uno de los internos en la enfermería pudo arrancar un cable sin percatarse. El tendido eléctrico provocó un cortocircuito que, en pocos minutos, atestó la habitación de letal humo e imparables llamas.
No obstante, al salir del complejo de Massamagrell, dos familiares de los internos apuntó hacia la manipulación de un mechero por parte de uno de los residentes como otra de las posibles hipótesis para explicar el origen del incendio. Las mismas fuentes indicaron que el material farmacéutico y las bombonas de oxígeno que se hallaban en la enfermería pudieron facilitar la rápida extensión del fuego.
Los trabajadores de la residencia –privada pero concertada con la Conselleria de Bienestar Social– apenas tardaron unos minutos en darse cuenta del siniestro. El teléfono de Emergencias 112 recibió el aviso hacia las 19.37 horas.
Intentó salvarlos
Una mujer encargada de la enfermería intentó evitar el macabro final de las cinco víctimas. Trató de entrar en la habitación para salvarlos. La densa humareda hizo imposible su intento. La empleada fue trasladada al Hospital Arnau de Vilanova de Valencia por inhalación de humo. Fuentes sanitarias indicaron que otro trabajador de la residencia resultó también lesionado leve a causa de la humareda.
Las cinco víctimas –la más mayor de ellas, familiar de los encargados del centro– fallecieron asfixiados. La fortuna quiso que ningún empleado más ni otros internos sufrieran heridas como consecuencia del incendio. Según explicó un ex trabajador del centro a LAS PROVINCIAS, el resto de internos se hallaban en el segundo piso de la residencia de discapacitados. El destino también quiso que ninguno de ellos durmiera justo encima del lugar en el que se iniciaron las llamas, donde se ubica un taller de manualidades.
Despliegue policial
Policías autonómicos, locales y guardias civiles acudieron raudos hasta la calle Libertad de Massamagrell, al igual que 25 bomberos de los parques de Moncada, Sagunto y Burjassot que sofocaron el incendio, según precisaron las citadas fuentes.
El juzgado de guardia de Massamagrell acudió hasta la residencia minutos después de las 21 horas, así como dos retenes fúnebres. Al cierre de esta edición, los cinco cadáveres aún no habían sido levantados del escenario de su trágico final.
Al lugar se desplazaron diversas personalidades, entre ellas el presidente del Tribunal Superior y la consellera de Bienestar Social.Alicia De Miguel desveló un dato sorprendente: el centro no tenía licencia para acoger a enfermos mentales.
Tutelados por la Generalitat
La consellera indicó que el centro “estaba en trámites administrativos para obtener un área de discapacitados”, por lo que la residencia San Lorenzo de Brindis sólo estaba autorizada para tener internas a personas mayores. No obstante, la titular de Bienestar Social sí que indicó que la Conselleria tenía tutelados a varios enfermos mentales y que todos estaban “bien atendidos”. De Miguel anunció, además, una “exhaustiva inspección” sobre lo ocurrido.
El despliegue de los medios de comunicación junto a la residencia de Massamagrell fue también muy amplio. Medio centenar de periodistas se desplazaron a la localidad de l’Horta para cubrir el trágico suceso y fueron testigos de los momentos de gran angustia que vivieron los familiares de los enfermos mentales.
La tragedia tampoco pasó desapercibida para los vecinos de las escasas viviendas situadas junto al centro, a las afueras del pueblo. “Había una columna de humo negro enorme y todo se ha llenado enseguida de bomberos y ambulancias”, explicó la dueña
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