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Sábado, 25 de marzo de 2006
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C. VALENCIANA
la torrà
El pedigrí
La Sociedad Protectora de Animales de Valencia ha convocado el concurso de perros mestizos “Modelo exclusivo” para el día 2 de abril. Pretenden evidenciar que lo valioso del perro no es la raza sino el carácter, la capacidad de aprendizaje o la afinidad con el dueño. En una palabra, que lo que vale es él y no su pedrigrí. Lo resume la frase de Machado elegida como lema de la convocatoria: “Solo el necio confunde valor y precio”, una afirmación que gana sentido, sobre todo, cuando se trata de un ser vivo con el que se comparte el tiempo, las tardes de lluvia o los desvelos por una tos que no se cura. Por algo se utilizan perros para terapias con niños autistas, con ancianos o sencillamente con aquellos que necesitan cuidar y que les cuiden.

Reconozco que mi juicio no es objetivo ni pretende serlo pues en casa me espera todos los días un mestizo... canino –que no un mulato cubano; no infartemos a mi director espiritual-. Coco, que así se llama, acumula todo un carné por puntos, si lo hubiera, para ser despreciada por el mundo animal humano: es hembra, es mestiza y es faldera. O sea, un encanto que ya quisieran olisquear muchos pedrigís de rancio abolengo.

Ocurre como con las personas a quienes, absurdamente, calificamos por su “pedigrí” y no por sus cualidades humanas. Unos discriminan por el nombre, en especial, por la capacidad para jugar al Intelect con los apellidos, enlazando unos y otros hasta conseguir doble puntuación: Pitita de Montijo y Pasmania-Pérez de Los Arreboles: “Paquita” de toda la vida pero con pedrigí. Otros discriminan en función de la marca de ropa, es decir, la capacidad para ser un anuncio andante; son esos a los que solo les falta poner un cucú en las pestañas para incluir el nombre de la máscara de ojos (“rímel”, de soltera).

También hay quien discrimina en función del título y orla que cuelga en la pared, otros por lo que cuelga en el armario e incluso otros por lo que cuelga entre las piernas, con perdón. O sea, una pandilla de galgos, dálmatas y samoyedos que no quieren juntarse con chuchos vulgares.

Pero, de ellos va a ser, precisamente, el protagonismo del día 2. De ellos, y de sus dueños que ya tienen el mejor premio con su mestizo sin sangre azul.



 

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