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Jueves, 23 de marzo de 2006
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C. VALENCIANA
la torrà
El torno
Considera posible un abogado valenciano que las declaraciones de Sor Aurora, responsable de la Casa Cuna, en las que sugería la puesta en marcha del antiguo “torno” para dejar niños no queridos de forma anónima, supongan una incitación al abandono de bebés.

Si perjuicio de que se exija respeto a la tarea de los órganos de Justicia, hay que recordar un dicho convertido en una máxima de los intoxicadores y expertos en propaganda que se resume en el conocido “calumnia, que algo queda”. Con ello se indica que, sea o no cierto, lo que se dice –e incluso en el supuesto de que, con el tiempo, se demuestre su falsedad–, el esfuerzo compensará pues un rastro de duda empañará para siempre la imagen de quien es acusado en falso.

Con ese problema han tenido que lidiar algunos acusados falsamente de todo tipo de males: acoso sexual, robos o asesinatos. Ejemplo de ello es Dolores Vázquez quien incluso fue juzgada y condenada –y mucho antes, condenada por el tribunal de la opinión pública– cuando, al parecer, era otro el asesino de Rocío Wanninkhof. Otro caso conocido fue el del pub Arny donde se implicó a famosos en prostitución homosexual, lo que les produjo un importante daño en su imagen del que no siempre quedaron resarcidos.

En este caso, hay que tener en cuenta, por una parte, que la investigación no implica la culpabilidad, lo que debería moderar el tono de algunas voces que ponen el grito en el cielo pero, por otra parte, es verdad que la labor de la Casa Cuna a favor de esos niños y de sus madres merece el reconocimiento de la sociedad e incluso la ausencia de dudas sobre su legitimidad y, por tanto, si no hay motivo para la alarma social, ésta no debe permitirse. Ahí entra la responsabilidad de la Fiscalía.

Sugerir un torno como alternativa al aborto, a la muerte del recién nacido o al abandono en un vertedero no sólo es aceptable sino loable. En cambio, querer extraer conclusiones aberrantes de esa afirmación responde a un escasa capacidad de interpretación, a una mala intención, a afán de notoriedad o a otros intereses ocultos sobre los que mejor prefiero no reflexionar. Eso será tarea del Fiscal.



 

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