lasprovincias.es
Miércoles, 22 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO SERVICIOS LP PUNTO RADIO LP TEVA CENTRO COMERCIAL
EDICIÓN IMPRESA
editorial
La Fiscalía y la Casa Cuna
Pocas veces una institución consigue un reconocimiento unánime de la sociedad a la labor que desempeña. Ese, sin embargo, es el caso de la Casa Cuna Santa Isabel, una entidad vinculada a la Iglesia Católica que se dedica a acoger a madres embarazadas para que den a luz a sus bebés y no aborten y que también da acogida, como no podía ser de otra manera, a los niños que son abandonados por sus progenitores.

El abnegado trabajo que diariamente realizan las religiosas, comandadas por sor Aurora Gallego, ha recibido todo tipo de reconocimientos, entre ellos el premio Valencianos para el Siglo XXI que anualmente concede LAS PROVINCIAS Multimedia. Pero ante una denuncia de un abogado, la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia ha decidido abrir diligencias penales contra la entidad por si estuviera inicitando al abandono de bebés con su propuesta de entrega anónima.

La actitud de la Fiscalía resulta sorprendente, por calificarla de un modo generoso. Para empezar, el ministerio público no está obligado a investigar cualquier denuncia que realice un particular. Ante el despropósito planteado, lo razonable hubiera sido archivar el asunto. Pensar que la Casa Cuna fomenta el abandono de los niños porque se dedica a acogerlos –evitando de este modo otras posibles actuaciones mucho más traumáticas por parte de mujeres que sufren algún tipo de desequilibrio– demuestra un desconocimiento inmenso de la gran labor humanitaria que realiza esta entidad y de las miles de vidas que ha salvado.

Pero si ya de por sí resulta increíble que se someta a investigación a la Casa Cuna, lo es mucho más si tenemos en cuenta la situación de inseguridad ciudadana que desde hace meses padece la Comunidad Valenciana. Es sencillamente intolerable que la Fiscalía que dirige Ricard Cabedo dedique recursos humanos y materiales a poner en duda el buen nombre de una institución muy querida por los valencianos, mientras las bandas de delincuentes campan a sus anchas por pueblos, urbanizaciones y ciudades.

La Fiscalía debería entender que entre sus prioridades no puede estar nunca investigar el trabajo en pro de los más necesitados que realizan unas monjas. Con ello, lo único que hace es restar horas al tiempo que tendría que dedicar a luchar contra quienes de verdad ponen en peligro la convivencia.




 
[an error occurred while processing this directive]