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Miércoles, 22 de marzo de 2006
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:: DIFUSIÓN

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EDICIÓN IMPRESA
Valencia
El consumo de arroz con la Denominación de Origen Valencia aumenta un 20% en 2005
La producción protegida todavía es una parte mínima de toda la cosecha
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arroz de Valencia dio a conocer ayer un dato esperanzador para el futuro de este producto. La demanda de arroz valenciano amparado por dicho organismo creció un 20% durante la campaña 2004-2005, que es la última de la que se tienen datos finales confirmados.
Las cifras de la evolución de la demanda del arroz protegido por la D.O. Valencia no son todavía importantes, como tampoco lo es aún el volumen de la superficie arrocera que está inscrita, sobre todo si se compara con los datos totales. No obstante, al registrarse un incremento relativo tan relevante, de un 20% durante un sólo ejercicio, los responsables del consejo regulador y los propios arroceros han atisbado la posibilidad de que comience a mejorar el panorama.

El volumen total de arroz comercializado en la temporada 2004-05 bajo el amparo de la Denominación de Origen ascendió a 4.523.498 kilos, de los cuales 3.820.849 fueron de la variedad Senia y 702.649 de Bomba. Porcentualmente ha sido más significativo el aumento de esta última variedad.

La superficie no crece
Lo más llamativo es que ese incremento se ha producido sin que aumentara casi la superficie inscrita en la D.O., que está fijada ahora en 943,85 hectáreas de Senia y 634,06 de Bomba y se mantiene prácticamente estable durante los últimos años.

La clave de que aumente la cifra de arroz protegido que se ha comercializado sin que crezca la superficie autorizada está en el hecho de que no toda la producción de los campos inscritos se vende al final bajo el sello de la D.O., porque las industrias suben o no su oferta según la demanda específica que tienen.

Las 1.577,91 hectáreas de arroz inscritas suponen algo más del 10% de la superficie arrocera que se cultiva en la zona de la Albufera de Valencia, la cual permanece prácticamente fija desde hace años y sometida, en su mayor parte, a la exigencia de seguir cultivando arroz, por las normas del Parque Natural.

Sin embargo, la cosecha de esa superficie inscrita que finalmente sale al mercado como arroz con D.O. no llega aún ni a la mitad de la que producen los campos protegidos.

La razón de este diferencial es que muchos consumidores, de entre los que distinguen la calidad de las variedades valencianas y su mayor idoneidad para preparar paellas y otros platos, se conforman con ver que las marcas que adquieren son de procedencia valenciana, aunque en los envases no se acredite necesariamente la D.O.

De esta manera se ha generado una especie de círculo vicioso, en el cual, si no tira más la demanda para el arroz con D.O., la industria no lo envasa así, para evitar el gasto añadido de la etiqueta oficial y los controles inherentes, y al mismo tiempo, si el consumidor ve que no es preciso ver esa etiqueta para disponer el arroz de su preferencia, tampoco se decide a exigirla.

Por eso supone un cambio importantísimo ese aumento del 20% que se ha experimentado en el volumen de arroz comercializado por la D.O., porque, como explica Santos Ruíz, gerente de ese organismo, eso significa una notable variación de la tendencia y que una parte de los consumidores están prefiriendo ya comprar el mejor arroz por muy poco precio más.

Precios bajos
Tan esperanzador cambio alcanza al productor arrocero, porque si sigue la tendencia ascendente puede haber expectativas de que mejoren los precios para el campo, que ahora se encuentran en niveles muy bajos.

El kilo de arroz se paga en origen únicamente a 23-24 céntimos, y si está en la D.O., a lo sumo recibe sólo 1 céntimo más, que prácticamente se va en los gastos propios del consejo regulador. Y esa parca remuneración impide al mismo tiempo que crezca la superficie inscrita.



 
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