El paso de Rosa Regàs por la Biblioteca Nacional no está dejando in deferente a nadie desde que fuese designada en mayo de 2004. Habitual en el ruedo de las declaraciones cruzadas, ha avivado polémicas con decisiones como retirar la estatua de Marcelino Menéndez Pelayo del vestíbulo del edificio del que es responsable o catalogar los textos valencianos como “catalán”.
Durante su visita a Valencia ayer, para promocionar la obra Viento armado, la escritora se refirió de nuevo a este decisión y dejó claro que en ningún momento “ha interferido mi opinión personal. He seguido y respetado las normas internacionales para catalogar de la misma forma los textos escritos en catalán y en valenciano”.
El pasado mes de noviembre, la Biblioteca decidía utilizar esta catalogación después de haber solicitado informes a la Acadèmia Valenciana de la Llengua y al Institut Joan Lluís Vives, una medida que no fue bien acogida por algunos sectores de la sociedad valenciana.
Indicaciones de los expertos
“Igual que catalogamos de la misma forma un texto en español que venga de Perú o de nuestro país, o que se incluye en el mismo apartado el inglés que se habla en Estados Unidos y Sudáfrica, con el catalán y valenciano pasa lo mismo. Pero son normas de los expertos, no mías”, aseguró Regàs, que pese a todo admitió que, bajo su opinión, “es innegable que son la misma lengua”.
“Me resulta curioso que precisamente los que insisten en que se distinga catalán y valenciano sean los que más hablan en castellano”, añadió Regàs.
Durante la presentación de su libro de relatos, Regàs se refirió a los problemas que atraviesa el sector editorial en la actualidad, un mundo que conoce de cerca, ya que ella fundó en 1970 su propia editorial, La Gaya Ciencia, en la que, durante 14 años, publicó textos de María Zambrano, Vázquez Montalbán, Juan Benet, Álvaro Pombo y Javier Marías, entre otros. “Pero ahora estoy en el otro lado, en el del escritor, y las cosas han cambiado mucho”.
Rosa Regàs señaló que en la actualidad “se publica mucho y se lee poco, las librerías pueden devolver los ejemplares que no se vendan y eso obliga a las editoriales a publicar cada vez más títulos, para poder abastecer”.
Para Regàs el principal problema de muchos jóvenes es que sus propios padres “no leen, habría que promocionar en las escuelas que los padres lean más, creo que se deja demasiada responsabilidad a los profesores”.
Sin embargo, como responsable de la Biblioteca Nacional, no considera que esta institución deba acometer ninguna acción para motivar la lectura. “Nuestra función es otra, incitar a que la gente investigue más, que sepan los libros que posee la Biblioteca y los usos que se le pueden dar”, explicó Regàs, que reconoce que aún queda mucho por hacer en la Biblioteca y que considera indispensable acercarse a todo tipo de públicos.
Sobre la actualidad política, Regàs protestó contra los “ataques hacia los catalanes” y se mostró contraria tanto a las “teorías nacionalistas” como al partido fundado por Boadella y Arcadi Espada, entre otros.
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