“En mis viajes por el mundo he aprendido a valorar mi tierra y mi cultura”
La artista gandiense regresa a su ciudad natal para exponer sus obras, a base de témperas y pan de oro, en la sala de Sant Miquel del Palau Ducal
La artista gandiense regresa a su ciudad natal para exponer sus obras, a base de témperas y pan de oro, en la sala de Sant Miquel del Palau Ducal
Ha vuelto a Gandia para realizar esta exposición sobre la creación en la que utiliza técnicas tan propias de la pintura como poco utilizadas en la actualidad: la témpera y el pan de oro. Ha vivido en numerosas ciudades europeas y ahora reside en la ciudad de Aquisgrán, en Alemania. Sus obras están en permanente exposición en la catedral de Canterbury, Inglaterra.
–¿En qué consiste la muestra La Creación?
–La parte central es el tema de la creación, tiene un doble significado que va desde el mito bíblico de la creación hacia una reflexión sobre la realidad. Esto es debido a que en mi pintura intento expresar mi mundo particular, mi vida y mis experiencias. Por tanto pretendo que la muestra se convierta en un punto de unión entre mi mirada y las experiencias de quien contempla las obras.
–¿Por qué utiliza la técnica de las témperas y el pan de oro?
–La témpera me permite expresarme mejor, hacer mis propios colores. Utilizo también el pan de oro porque en el resultado final permite introducir luz en la pintura y además relieve; consigo con esto que la obra resultante pueda observarse de diferente forma durante distintas horas del día o dependiendo de la posición que ocupe el espectador. Estas técnicas son muy antiguas y no se suelen utilizar, pero yo me siento cómoda con ellas. Su aprendizaje conlleva mucho esfuerzo pero ves en el trabajo final lo que querías realizar.
–¿Qué le ha llevado a organizar esta exposición?
–La creación es un tema que siempre me ha preocupado por la relación entre el artista y la creatividad; por otra parte, en este oficio se utiliza la palabra creatividad cada vez más y por eso me interesa reflexionar sobre que hay de nuevo y de viejo en la historia que llevamos dentro. Ese es el motivo por el que utilizo el tema de la creación, es algo viejo que se puede convertir en algo nuevo.
–¿Qué siente al exponer por primera vez en Gandia?
–Mucha alegría, aunque al mismo tiempo un poco de responsabilidad. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero para mi es una gran satisfacción y me gustaría volver a hacerlo.
–Trabajó durante años con la escritora María Zambrano. ¿Cómo recuerda esa etapa?
–María era escritora y filósofa, premiada en varias ocasiones. Estuve con ella en mi etapa en Madrid, durante mi época de estudiante, me propusieron ayudarla en sus tareas diarias. Aprendí mucho con ella. A partir de 1991, año en que murió, me dedicó a colaborar con su fundación.
–¿Qué ha encontrado en las otras ciudades en las que ha vivido o expuesto?
–Cuando viajas siempre aprendes, yo en estos viajes ha valorado más mi tierra y mi cultura, pero también te permite conocer otras formas de vida y de pensar, que en el fondo no son tan diferentes.
–¿Era necesario irse de Gandia para abrirse camino?
–Yo me fui con 17 años por motivos de estudios. Es bueno salir para conocer otros ambientes, pero no pensando que lo que hay fuera será mejor o peor. Sólo hay que intentarlo. Hay que tener en cuenta que salir de tu ciudad supone enriquecerte a ti mismo.
–¿Que aportará a la exposición estar en la Sala de Sant Miquel del Palau Ducal?
–En mis obras pretendo que esté presente el elemento histórico cultural, por ese motivo que el continente es importantes en este caso concreto, ya que el Palau Ducal enlaza directamente con los propios orígenes de las obras, es un vínculo enriquecedor entre el arte y el sentido de la obra.
–Vive desde hace un año en Alemania ¿Cómo es su vida allí?
–Allí trabajo día a día en mis obras, esta profesión necesita una dedicación diaria. Por otra parte, no he dejado mi afición a la escritura y la reflexión a través de las letras. En ese sentido, estoy elaborando un libro sobre la creatividad en la pintura. También expongo mis obras, de manera permanente, en la catedral de Canterbury, en Inglaterra.
–¿Cómo encuentra Gandia?
–Yo la veo muy bien, cada vez mejor. Creo que no tenemos que minusvaloramos, a veces lo hacemos; Gandia tiene una historia tan importante como cualquier otra ciudad europea.